Valeria Castro y el arte de poner límites en medio del ruido

proud de haber puesto un límite a lo que el mundo capitalista te exige, dice Valeria Castro mientras sonríe con una calma que parece recién ganada. La cantautora canaria, de 27 años, regresa a los escenarios tras una break motivada por el duelo y la presión de una industria que no perdona pausas. En la Ciudad de México, donde comenzó a gestarse su álbum El cuerpo después de todo, Castro habla de salud mental como un acto de resistencia en un sistema que mide el valor por la productividad. “Hay dignidad cuando sabes poner límites”, afirma, y en esa frase carga todo el peso de un año de ausencia, de duelo por su abuela Micaela y de una sanación lenta, pero real.

El disco, publicado en marzo de 2025, es un mapa íntimo de ese proceso. En “El tiempo que no estés”, la voz de Castro tiembla al nombrar lo que antes callaba: el fear a la pérdida, el vacío que deja un cuerpo ausente. “Fue un grito de auxilio”, confiesa, y aunque dice que las canciones no la save , sí le permiten nombrar lo que siente. Ese acto de nombrar la tristeza, de decir en voz alta que un día estás mal y al otro mejor, es también una forma de sanación. En cada acorde, hay un diálogo con su abuela, con su madre, con ella misma. “El cuerpo sigue pesando”, repite, pero ya no como una condena, sino como una señal de que aún hay amor.

Durante su concierto en la capital mexicana, Castro cantó “Globo”, el tema que anunció su pause en octubre del año pasado, tras recibir críticas por una actuación en televisión. No fue solo un descanso artístico, sino una decisión consciente de detener la gira por su salud mental. “No paré ni para escribir canciones ni para cerrar un ciclo. Necesitaba dos meses porque no era capaz de ejecutar mi trabajo”, dice. Para ella, esta baja no fue un fracaso, sino un right ejercido, uno al que todas las personas deberían tener acceso, incluso en el mundo del entretenimiento, donde la imagen suele pesar más que el bienestar.

Ahora, en su gira latinoamericana, Castro valora más que nunca la connection del directo. “En un concierto, tanto quien canta como quien escucha estamos ahí: viviendo un momento que realmente sucede y nos pertenece”, reflexiona. Frente al dominio de los algoritmos y las redes sociales, el escenario se convierte en refugio. Antes de cada presentación, se aprieta el pecho y murmura: “Abu, cuídame”. Es un ritual pequeño, pero cargado de meaning . Desde ese lugar de perdón y sanación, Valeria vuelve — no como una estrella perfecta, sino como una mujer human , que duerme, que llora, que pone límites y, por eso mismo, canta con más fuerza.

Reacciones 6

  • S
    sara_melodia

    Qué coraje tener el valor de parar cuando todo gira. Gracias por enseñarnos que no hay gloria sin descanso.

  • J
    juan_del_sur

    ¿Y los contratos? ¿Las productoras no ponen trabas cuando un artista se baja así?

  • L
    luz_v

    Cuando dijo 'el cuerpo sigue pesando', sentí un nudo en la garganta. Es tan real lo que vive.

  • N
    no_al_burnout

    Ojalá más artistas tomaran esta decisión. La salud mental no es un lujo, es una necesidad.

  • C
    cris_en_blanco

    Interesante cómo transforma el duelo en arte sin romantizarlo. Nada de victimización, solo verdad.

  • M
    micaela_92

    Abu, cuídame… qué oración tan powerful . Me la llevo para mi papá.

El texto está basado en hechos y reelaborado con fines de aprendizaje del inglés; las reacciones de lectores son ejemplos de diversas perspectivas.

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