Cómo el cabello de las barberías está limpiando los canales de Xochimilco para salvar al ajolote

En las calles de Ciudad de México, un recurso inesperado está ayudando a salvar un símbolo nacional: el cabello humano. En peluquerías y barberías, el pelo que antes terminaba en la basura ahora se convierte en filter para limpiar los canales de Xochimilco, uno de los últimos refugios del endangered species conocido como ajolote. "Los vamos a regresar", asegura Josefina González, quien junto a su esposo cuida un ajolotario que pasó de dos a más de 60 ejemplares en solo tres años, además de albergar dozens de huevecillos.

El ajolote, una vez abundante en los canales de Xochimilco y mascota simbólica del Mundial de Fútbol en la capital, ha desaparecido casi por completo en la última década. Censos que antes registraban menos de 300 ejemplares por kilómetro cuadrado ahora no encuentran ninguno. La causa principal es la pollution del agua, que incluye descargas domésticas, bacterias y metales pesados. "Es una brutal situación", advierte Michel Balam, de la Comunidad Independiente de Manejo Ambiental, colectivo detrás del proyecto Santuario Ajolote.

La respuesta llega desde una solución inusual: human hair . Cada filtro contiene cerca de un kilo de pelo capaz de retener hasta cinco veces su peso en contaminantes. Fijados a trajineras o instalados en las orillas, los dispositivos se prueban por primera vez en el agua en movimiento. "Imagínense 500 trajineras con estos filtros: estaríamos limpiando el agua todos los días", dice Balam. Tras dos meses de uso, se retiran y se tratan con bacterias que descomponen grasas, permitiendo su reuse o integración al suelo sin residuos tóxicos.

El pelo humano, explica Mattia Carenini, fundador de Matter of Trust Latam, tiene una capacidad natural de adherir hidrocarburos gracias a millones de años de evolution . "No es magia", dice, "es una fiber que hoy nos sirve para la remediación de cuerpos de agua". Esta propiedad ya se ha usado en derrames de petróleo, como en Veracruz, donde comunidades locales han sido capacitadas en su manejo seguro. Aunque la effectiveness depende de las condiciones, el riesgo de mala disposición —como quemaduras o cáncer— también es real.

Hoy, una red de 33 estéticas y barberías en todo México recolecta en promedio dos kilos de cabello al mes. En JR Barber Studio, en el Estado de México, el cambio de corte de un cliente como Luis ya tiene un propósito más allá del estilo: "no sabía que mi pelo ayudaría al ajolote", dice, "pero me siento satisfecho de aportar mi granito de arena". Para Javier Rangel, copropietario del local, es una sustainable demostración de que pequeñas acciones suman. Constanza Soto, sociafundadora de Matter of Trust Latam, lo resume: "existe un modelo de negocio colectivo que beneficia a todos".

Esta iniciativa forma parte de una red global que lleva más de dos décadas usando cabello para limpiar agua y regenerar suelos. En México, busca escalar con apoyo comunitario, científico y empresarial. Si tiene éxito, no solo podría devolver el ajolote a sus canales naturales, sino también ofrecer un modelo replicable de environmental regeneration basado en soluciones locales, orgánicas y de bajo costo.

Comentarios 6

  • M
    MaruRivera

    Nunca imaginé que mi pelo de la barbería pudiera tener un impacto así. Es increíble cómo algo tan simple puede convertirse en solution para un problema tan grande.

  • L
    LeoCND

    ¿Y si los turistas en las trajineras empiezan a tirar basura igual? No podemos depender solo de cleaning pasiva si no cambiamos los hábitos.

  • T
    TereMX

    Me encanta que las barber shops se conviertan en aliadas ecológicas. Ojalá más negocios locales se sumen a esto.

  • C
    CarlosZap

    Esto suena bien, pero ¿quién garantiza que los filtros no se rompan y suelten contaminantes otra vez? risk de falsa seguridad es alto.

  • N
    NahuelG

    La evolución hizo al pelo ideal para atrapar grasas... y ahora lo usamos para limpiar. Tiene una ironía beautiful , ¿no?

  • D
    DianaPA

    El verdadero challenge no es limpiar el agua, sino mantenerla limpia. El ajolote necesita un ecosistema completo, no solo canales sin químicos.