Estudian el cerebro y descubren qué es mejor para trabajar: oficinas abiertas o cubículos
En las empresas, la batalla entre oficinas abiertas y cubículos nunca había sido tan cerebral. Un nuevo estudio no solo pregunta a los trabajadores cómo se sienten, sino que mira directamente qué hace su brain mientras cumplen con sus tareas. Con electrodos en el cuero cabelludo, investigadoras de la Universitat Politècnica de València y la Universidad de Cádiz han medido en tiempo real cómo la arquitectura del espacio afecta la attention , la memory y la mental fatigue de 30 empleados bajo condiciones laborales simuladas.
Los voluntarios realizaron tareas típicas de oficina —como resolver problemas y recordar información— en dos entornos: uno diáfano, con ruido ambiental y personas pasando, y otro en un cubículo cerrado, más aislado. En ambos casos, el equipo registró las ondas cerebrales, buscando señales de carga cognitiva. Las ondas beta, que indican alerta, y las gamma, vinculadas a la integración de información, fueron más activas en espacios abiertos, lo que revela que el cerebro estaba trabajando más en background tasks , como filtrar ruido o ignorar movimientos visuales.
Pero no todo es esfuerzo: las ondas alpha , asociadas a la relajación, disminuyeron en los entornos abiertos, mientras que las theta, que aumentan con el cansancio mental, subieron significativamente. Esto quiere decir que, aunque el trabajador no lo note conscientemente, su mind está bajo mayor pressure en una oficina sin paredes. "No es solo cuestión de comodidad", explica una de las investigadoras, "es una cuestión de eficiencia cognitiva."
El hallazgo clave es claro: en espacios abiertos, la distraction constante obliga al cerebro a gastar energy en funciones que no aportan al trabajo principal. Esto se traduce en menor rendimiento, más errores y mayor agotamiento. Aunque las oficinas abiertas promueven la collaboration visual, el costo en concentración es alto. Las investigadoras proponen entornos híbridos: espacios comunes para reuniones, pero con áreas acústicamente aisladas donde concentrarse sin interrupciones.
Este estudio aporta evidencia objetiva a un debate demasiado largo basado en encuestas subjetivas. Muestra que el diseño de oficinas no es solo una decisión arquitectónica, sino una cuestión de neuroscience aplicada. "El entorno físico no es un contenedor neutro", concluyen. "Influye directamente en cómo pensamos y trabajamos". Para muchas empresas, podría ser hora de reconsiderar qué valoran más: la apariencia de apertura o el real productivity .
Siempre supe que los cubículos eran mejores para concentrarme, pero ahora hay proof prueba científica. ¿Por qué las empresas siguen apostando por lo que parece más barato y no por lo que funciona?
Interesante, pero en mi oficina abierta nadie habla. La distraction distracción no viene del ruido, sino de los jefes que pasan constantemente. Eso no lo mide el estudio.
La mental fatigue fatiga mental que describe el artículo es real. Al final del día en mi open space me siento más agotada que cuando trabajo desde casa.
¿Y qué pasa con la collaboration colaboración? En un cubículo puedes concentrarte, pero también puedes aislarte demasiado. Tal vez el equilibrio está en el diseño híbrido, como dicen.
Claro, los resultados no mienten. Pero implementar cambios cuesta money dinero. Las empresas prefieren ahorrar en arquitectura antes que invertir en bienestar real.
Este tipo de estudios deberían guiar las decisiones de diseño. No podemos seguir decidiendo cómo trabajamos basándonos en modas. La science ciencia ya habló.