El precio del highlight: cuando el VAR decide más que el campo
En un campo que parece detenido en los años años 70, con césped irregular y una atmósfera de indignada que recorre las gradas como corriente eléctrica, el fútbol moderno se burla del pasado. La Real Sociedad llegó a Vallecas con el sabor dulce de la Copa aún en la garganta, pero el presente es cruel: el VAR, el review y las decisiones desde una sala con aire acondicionado en Las Rozas decidieron el partido más que los jugadores sobre el terreno. Un 2-2 se convirtió en penalti a su favor con un frame, una imagen congelada que anuló el ritmo, el calor y la intensity del momento. Así es el nuevo balompié: no importa el sudor, importa el highlight.
Oyarzabal, ese semidiós con botas de fútbol, volvió a marcar. Su gol inicial fue messiánico, con dos eses, como si el destino lo hubiera escrito antes del pitido inicial. Recibió de Barrene, se movió con equilibrio, esquivó con clase y definió con precision . Luego vino el penalti, más furia que temple, pero efectivo: 14 goles en Liga, 17 en la temporada. Es el player que todos los equipos desean, el capitán indiscutible, el accountant de goles. Y sin embargo, su equipo se desmorona cuando más necesita sostenerse.
El partido empezó con hambre: cinco chances en los primeros diez minutos, un once ofensivo con cuatro atacantes, ambición desbordante. Pero la Real no sabe control un resultado. Con 1-3 en el minuto 84, todo parecía cerrado. Luego, el colapso. El Rayo arrolló en el descuento, la grada rugió, y Remiro, en lugar de ser escudo, fue errático. El partido se resiste a terminar, como si el drama fuera obligatorio en esta era del fútbol-scroll, donde cada instante debe generar engagement en redes. ¿Fútbol o espectáculo? La frontera se desdibuja.
Y en medio de todo, Óskarsson: un islandés que parecía perdido bajo el sol vallecano, con su camiseta de manga larga como traje de extranjero. Sus primeros 61 minutos fueron un failure ambulante. Pero en su primera acción de peligro, marcó. Un gol de ariete puro, de los que no necesitan ensayo. Así alimenta el debate: ¿basta con score si no participas en el juego? Su ratio es incuestionable, pero su influencia, menos clara. Quizá en otro tiempo, en otra era , no sería suficiente.
La temporada ya es mágica, sí, por aquella noche en Sevilla. Pero también es contradictoria: más losses que victorias en Liga, una camiseta que se confunde con la del rival, y una defensa que se remontar en los minutos finales. Ganaron la Copa, pero el premio ya está definido: Europa League. Soñar con Champions es quimera. Lo mejor que puede pasar ahora es que la Liga termine sin traumas, con exámenes para quienes podrían no seguir. El fútbol moderno premia lo viral, no lo sólido. Y en ese juego, la Real fue, por una vez, beneficiaria.
Oyarzabal es un fenómeno, pero el equipo se desinfla tras cada éxito.
¿Penalti? En mi pantalla no vi derribo claro. Eso es injusticia pura.
Cuatro atacantes desde el inicio... Matarazzo apuesta fuerte, pero luego no hay defensive defensiva.
En mi época no había VAR ni Wi-Fi, pero los goles valían igual.
12 derrotas en 33 partidos... los numbers números no mienten.
Marín aportó más en 20 minutos que otros en 90. ¿Por qué no juega más?
Fútbol-scroll suena a excusa para no jugar bien. Necesitamos menos capsules cápsulas y más fútbol.
Yaita, Yaita... el mejor yerno, sí, pero también el mejor midfielder mediocentro que tenemos.