El escándalo de envejecer – El Arsenal

En una época que idolatra lo nuevo, the risk de envejecer no es biológico, sino simbólico. No se trata del cuerpo que flaquea —un proceso tan antiguo como la vida misma—, sino de la social pressure que lo rodea: esa mezcla de condescendencia y prisa con la que se trata a quienes ya no parecen prometer. Como si el tiempo solo fuera legítimo mientras anuncia, pero incómodo cuando se cumple. El detonante fue una frase de Joan Manuel Serrat en abril de 2026: vivimos en una sociedad ingrata que impone una tendencia a “jubilar obligatoriamente”. No hablaba solo del retiro, sino de la symbolic expulsion —el momento en que una sociedad decide, sin decreto, que alguien ya no pertenece al presente.

Serrat no dramatiza. Su voz, que acompañó décadas, ofrece algo más inquietante: una serenidad que revela. Y lo que revela es brutalmente contemporáneo: que la vejez hoy no es un problema médico, sino una cultural discomfort . Se alargan las juventudes, se retocan los cuerpos, pero se acorta la paciencia. Los mayores son tratados como archivos: se consulta lo indispensable, se agradece… y se cierra la carpeta. De ahí la violencia disfrazada de afecto en ciertos diminutivos: “abuelito”, “madrecita”. Palabras que pretenden suavizar, pero que en realidad reducen. Mi madre, con 84 años, lo sabe bien: rechazar el diminutivo es una dignity en acto. Decir “yo no soy su madre” no es grosería, es una insurrección semántica.

Me acerco a los sesenta —los “terribles sesenta”, como los llama mi hija— y reconozco esta como la única crisis de edad que he vivido en serio. No me convence eso de que “te vuelves interesante”: suena a piropo de resignación. Lucho por no sentir que caigo, sino que asomo al barandal. Prometí compartir mi llegada al famoso “sexto piso” en noviembre, aunque prefiero pensar que no subo, sino que me asomo. A mí no me seduce la metáfora inmobiliaria: para muchos es un mirador, para mí, a veces, el inicio de la free fall . No es trágico, pero sí incómodo. Como si la vida, de pronto, hubiera decidido hablar en serio.

¿Envejecer es una elección? No. Nadie firma ese contrato. Pero sí puede ser una position : la de insistir en pensar, desear, incomodar. La verdadera decadencia no está en el cuerpo, sino en la renuncia anticipada. Prefiero negotiate con el tiempo, no aceptarlo como destino. Hay momentos breves pero contundentes en los que todo se ordena: descubres que ya no necesitas demostrar, que la aprobación externa pierde peso. No es serenidad, pero sí una forma más honesta de estar. Incluso en los días malos —cuando el espejo critica y el cuerpo reclama— hay una clarity más nítida de lo que está en juego.

El miedo a envejecer no es miedo a la muerte. Es miedo a la irrelevancia. Miedo a ser sustituido. La lógica del mercado ha convertido la vida en una obsolescencia programada: a los 30 eres promesa, a los 40 consolidación, a los 50 sospecha, a los 60 error de sistema. Y sin embargo, ese mismo tiempo ofrece algo que ninguna juventud puede fabricar: perspective . Figuras como Margo Glantz o Joaquín Sabina lo demuestran: no niegan la vejez, la vuelven irreductible. En Glantz, el tiempo decanta; en Sabina, el humor es soberanía. La vejez no es un descenso, sino un estilo.

Porque envejecer, en este contexto, se vuelve un gesto político: no por militancia, sino por resistencia. Seguir estando cuando otros te dan por concluido. Hablar cuando esperan silencio. No aceptar el papel del viejo periférico. Y ahí está la maravilla secreta: no en negar el tiempo, sino en appropriate . No en parecer joven, sino en dejar de necesitarlo. No en prolongar la vida como espectáculo, sino en habitarla con intensidad propia. Envejecer no sería una derrota… sería un scandal . El escándalo de seguir siendo.

Reacciones 6

  • L
    LuzEnLaSombra

    Este artículo me dejó pensando toda la tarde. Mi padre cumplió 70 y ya no lo invitan a reuniones de trabajo ‘por respeto’. ¿Respeto o invisibility ?

  • M
    MateoR

    Lo peor no es envejecer, es ver cómo el mundo te trata como si ya hubieras muerto. La social pressure es real, y duele.

  • C
    CarmenV

    Me encanta que mencionen a Margo Glantz. A sus 80, da clases, escribe y ríe como si el tiempo no existiera. Eso no es vejez, es power puro.

  • D
    DiegoK

    La frase de Serrat es un puñetazo. Jubilar obligatoriamente no es solo trabajo: es expulsarte de la conversación. ¿Dónde queda la experience ?

  • A
    AnaP

    Yo tengo 38 y ya siento que me ven como ‘vieja’ en mi oficina. Si a los 40 ya eres sospecha, ¿qué nos espera a los 50? Esto no es age , es discriminación.

  • T
    Tono

    El humor de Sabina es defensa. Reírse de la vejez no es negarla, es resist con estilo. Eso sí es elegancia.

El texto está basado en hechos y reelaborado con fines de aprendizaje del inglés; las reacciones de lectores son ejemplos de diversas perspectivas.

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