Aldama entregó a Koldo el número personal para vender mascarillas: "Llamad al puto presidente de RD"

Julio de 2020. El mundo está paralizado por la pandemia. En medio del caos, Víctor de Aldama envía un mensaje a Koldo García con un dato que no debería estar en manos privadas: el número de teléfono personal del recién electo presidente de República Dominicana. «Luis [Abinader] presidente RD es el suyo directo», escribe sin titubeos. No es un contacto casual. Es la señal de que alguien, desde las sombras del poder español, cree tener acceso ilimitado a la government agenda y la influencia para usarla como negocio.

Detrás de ese mensaje hay un modelo ya probado: emergency contracts adjudicados sin licitación, millones en comisiones y una red que opera con total impunidad. Soluciones de Gestión, vinculada a Aldama, ya había vendido trece millones de mascarillas a entidades estatales españolas por 36 millones de euros. Koldo, asesor del ministro Ábalos, actuaba como intermediary política, mientras Aldama cobraba con la tranquilidad de quien sabe que el sistema lo protege. Exportar este esquema a República Dominicana no era un salto audaz. Era el siguiente paso lógico.

La Guardia Civil, a través de la Unidad Central Operativa (UCO), reconstruyó cómo Aldama exigía control absoluto: «Cuando el jefe vaya a llamar necesito saberlo con una hora más o menos por favor». Koldo, algo incómodo, propuso una llamada en grupo. Aldama reaccionó con brusquedad: «Llamad al puto presidente de RD que tenéis allí a una persona que sin conoceros de nada ha dado todo y más. Necesito el avión». El tono no era de request , sino de exigencia. Aquí no se pedía un favor. Se ejercía un power asumido como propio.

Meses después, un socio de Aldama usó la conexión para presentarse ante Abinader con una tarjeta de presentación letal: «Me facilitó su contacto Koldo García, asesor del ministro de Fomento de España». Y añadió: «Somos el laboratorio que está dando servicio tanto al ministerio como al Gobierno de España». Era una false credibility que funcionaba como sello de garantía. El aval del Estado español, manipulado para abrir puertas en el Caribe. Y funcionó: se firmó un contrato. La corrupción ya no tenía fronteras.

Nada de esto hubiera sido posible sin una certeza compartida: estaban protegidos. Aldama entraba en el Ministerio sin cita, cobraba en efectivo, presumía de contactos y adjudicaba contratos. La red se extendió a Baleares, a otros ministerios y al extranjero. Ábalos, número dos de Pedro Sánchez, nunca fue expulsado. Fue relegado a diputado raso: una protección institucional disfrazada de castigo. No fue inocencia. Fue management política. La pregunta que queda es clara: si el sistema permite que esto ocurra durante años, ¿quién, en la cúpula, decidió no ver?

Reacciones 6

  • J
    JaviM

    El detalle del avión me da escalofríos. No es solo corrupción, es una sensación de impunidad total.

  • L
    LolaGP

    ¿Y el Ministerio de Fomento permitiendo que su nombre se use para vender mascarillas en el Caribe? Esto va más allá del personal misconduct .

  • R
    Rafa_T

    La frase 'Llamad al puto presidente' no es solo grosería. Es la prueba de que creían estar por encima del mando.

  • E
    Elena_C

    Lo peor es que usaron la crisis sanitaria como excusa para illicit profits . Gente muriendo y ellos facturando.

  • M
    Miguel_Z

    ¿Alguien duda ya de que el sanchismo es un sistema de protection más que de gobierno?

  • N
    NuriaD

    La UCO hizo un trabajo brutal, pero me pregunto: ¿cuántas redes así siguen activas bajo otro pretext ?

El texto está basado en hechos y reelaborado con fines de aprendizaje del inglés; las reacciones de lectores son ejemplos de diversas perspectivas.

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