Germán Dam, el periodista riguroso y valiente que registró la violencia en el sur de Venezuela – Correo del Caroní
Germán Dam no era solo un reportero de sucesos; era un testigo incómodo del poder. Nacido en Caracas en 1986, pasó casi toda su vida en Ciudad Guayana, donde trabajó para the newspaper Correo del Caroní. Desde su primera pasantía en 2007, asumió una de las fuentes más peligrosas: la violencia urbana. Durante una década, documented sistemáticamente los homicidios en una ciudad que estuvo entre las más violentas del mundo. En un entorno de opacidad gubernamental, Germán y su equipo construyeron una base de datos precisa, heredada de veteranos como Armando Arévalo, que se convirtió en a signal de transparencia para la ciudadanía.
Su rigor no era frío, sino profundamente humano. En 2008, mientras buscaba pistas sobre el secuestro de un niño de 11 años, Germán y el fotógrafo William Urdaneta found al menor caminando por una calle oscura. Fue un milagro periodístico: no solo publicaron la noticia, sino que devolvieron a Rami Saed a su familia. Años después, reconstruyó con obsesiva detail el caso de Diego Andrés Beria, un niño asesinado por policías en 2010. Esa crónica, El niño del diente de oro, trascendió la noticia para convertirse en un historical record sobre la impunidad y la violencia estructural en el sur de Venezuela.
La masacre de Tumeremo en 2016 marcó un punto de inflexión. Junto a Lorena Meléndez y otros colegas, Germán logró acceder a una zona aislada donde 17 mineros habían sido ejecutados. La cobertura, realizada en alianza con Runrunes y El Pitazo, reveló pruebas físicas: ropa, pertenencias y casquillos. Este trabajo fue tan valiente como meticuloso, y fue nominated a los Premios Gabo. Los jurados destacaron el coraje de un equipo que investigó a fondo en una región donde las autoridades estaban contaminadas por el poder político y económico. No fue solo una noticia: fue un acto de resistance .
Fuera de la redacción, Germán era un hombre de contradicciones vivas: amaba la rumba, pero nunca faltaba al trabajo; cultivaba bonsáis y orquídeas, mientras contaba muertes con frialdad estadística. Estudió Derecho mientras trabajaba, y donó un baobab a su universidad, UCAB Guayana. Su exilio, forzado en 2019 tras amenazas por denunciar abusos judiciales, lo llevó primero a Brasil y luego a Portugal. Desde el extranjero, siguió denunciando, aunque con nostalgia. "He aprendido a extrañar el periodismo", dijo en 2021. Murió el 14 de abril de 2025 en Valladolid, España, por un paro respiratorio. Su legado no es solo de integridad periodística, sino de compromiso con la verdad en tiempos de silencio.
El caso de Germán no es aislado. Es parte de una tendencia más amplia: el acoso sistemático a periodistas en Venezuela, donde la libertad de prensa está diezmada. Su historia muestra cómo el truth puede convertirse en un riesgo mortal, pero también en una oportunidad para la memoria colectiva. Hoy, sus colegas recuerdan no solo sus titulares, sino su risa en los momentos tensos, su cigarro en la redacción y su botella de Coca-Cola de dos litros. Era, como dijo uno de sus editores, un tipo que vivió la vida como una cerveza bien fría: rápido, intenso y sin arrepentimientos.
Nunca olvidaré cómo covered cubrió la muerte del Gordo Bayón. Todos pensamos que era imposible confirmarlo, pero él ya tenía las fuentes. Un profesional de otra era.
Lo conocí en la redacción. Tenía esa mezcla rara: era duro por fuera, pero cocinaba el mejor pie de limón y cuidaba sus plantas como si fueran hijos. La violencia no lo volvió frío, al contrario.
¿Alguien más piensa que si más medios siguieran su ejemplo de transparency transparencia, no estaríamos hoy con tanta desinformación oficial?
El baobab que donó sigue creciendo en el campus. Cada vez que paso, pienso en su legacy legado: lento, profundo, imparable.
Le escribí más del 60% de sus alertas en IPYS. Siempre metido en líos, pero siempre con un chiste. Era un imán de problemas… y de historias.
Forzado a huir por denunciar a jueces. ¿Y el mundo dice que en Venezuela no hay persecución política? Este caso lo dice todo.