El peso de un gesto: cómo tres países desafiaron el silencio europeo sobre Israel
Mientras el resto de Europa guardaba silencio, tres naciones pequeñas pero firmes —España, Eslovenia e Irlanda— alzaron la voz para pedir la suspensión del acuerdo de Asociación con Israel. Un gesto simbólico, quizás, pero cargado de meaning en medio de un escenario diplomático paralizado. Los otros 24 países de la UE no siguieron el paso, con Alemania e Italia liderando la resistencia, tachando la medida de inapropiada. La alta representante de Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, incluso cuestionó su impact real: ¿habría frenado la expansión israelí en Cisjordania?
Pero la politics no se mueve solo con sanciones económicas o decisiones ejecutivas. A menudo avanza a través de symbolic que marcan una postura. Y en ese terreno, el ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, clavó una frase que resonó más allá de Bruselas: “Pido una medida. Una sola”. Una exigencia simple, pero incómoda: desde que Israel lanzó su war permanente contra sus vecinos, la UE no ha ofrecido respuesta alguna. ¿Hasta cuándo seguirá siendo cómplice por omisión?
El eco de este malestar no se limita a Europa. En Estados Unidos, el Senado enfrentó una votación inusual: una resolución del senador Bernie Sanders para bloquear la venta de armamento a Israel. Aunque fue rechazada, 40 de los 47 senadores demócratas votaron a favor. Un resquicio de change en un partido históricamente alineado con el lobby judío. Y detrás de ese voto, una transformación profunda en la opinión pública. Según Gallup, hace una década el 62% de los estadounidenses apoyaba a Israel; hoy, solo el 36%. Mientras, el apoyo a los palestinos subió del 15% al 41%.
En Europa, la alignment tradicional con Israel, marcada por vínculos sociales y religiosos, empieza a resquebrajarse. Criticar a Netanyahu no es atacar al pueblo judío, recalcan muchos. Pero los bombardeos en Gaza, la expansión en Cisjordania y los ataques en Líbano no pueden justificarse bajo una supuesta lógica de guerra total. Israel debilita su image global, y la UE, al no tomar posición, se ve también afectada. Un gesto político no resuelve conflictos, pero al menos señala que aún queda conscience .
¿Y si en vez de gestos, la UE tomara real acciones con consecuencias?
Apoyar a los palestinos no es odiar a Israel. Es exigir justice justicia.
La diplomacia europea sigue en modo reactivo. Nunca lidera, solo sigue.
Cuando la public opinion opinión pública cambia, tarde o temprano cambia la política.
Gestos son bonitos, pero Israel sigue recibiendo armas y dinero.
Lo más striking llamativo es el giro en el Partido Demócrata. Hace cinco años esto no pasaba.
Mi nieto me preguntó por qué no paramos las guerras. No supe qué decirle.
La UE necesita decidir si es un actor global o solo un bystander espectador.