El escudo invisible: cómo ocho mujeres en Lleida protegen a los viajeros del mundo
En una ciudad del interior como Lleida, donde el horizonte se pierde entre viñedos y campos de frutales, un pequeño equipo de ocho mujeres mantiene una vigilancia silenciosa contra amenazas invisibles: los patógenos que cruzan fronteras en las maletas y en la sangre. En el public (CVI), situado en la avenida de Les Garrigues 21, estas médicas, enfermeras y administrativas ofrecen un service esencial para quienes se aventuran hacia destinos de alto riesgo: América Latina, África subsahariana y el sudeste asiático. “Damos un asesoramiento global e individualizado para evitar riesgos que en muchos casos son prevenibles”, dice Eli Jurado, enfermera del centro, con la certeza de quien conoce el precio del descuido.
Cada consulta comienza con una health , un retrato clínico detallado que incluye destino, duración y tipo de viaje. No es lo mismo una excursión urbana que una inmersión en la selva, ni viajar en época de lluvias que en plena drought . “No es lo mismo viajar a África en época de lluvias o de sequía”, advierte Jurado. Las recomendaciones incluyen vacunas específicas, treatment preventivos y consejos prácticos: desde qué comer hasta cómo evitar picaduras de mosquito. La malaria, por ejemplo, exige atención constante: sus síntomas pueden tardar hasta dos semanas en aparecer tras la picadura, y en Lleida ya se han detectado entre 10 y 30 casos anuales, con un aumento pronunciado desde 2022.
El mundo cambia, y con él, las enfermedades. “Nos actualizamos constantemente”, afirma la doctora Maria Casas, destacando que ahora hay casos autóctonos de dengue en Catalunya. Aunque el sudeste asiático no exige vacuna contra la fiebre amarilla, muchos países de Sudamérica y África sí lo hacen. Incluso Europa, aparentemente segura, esconde peligros: la encefalitis centroeuropea puede acechar a quienes pasan largas temporadas en contacto con la naturaleza. “Recomendamos vacunarse”, subrayan, porque las ticks no avisan antes de morder. Y más allá de destinos exóticos, existe una preocupación compartida: el measles . “España perdió el estatus de país libre hace cuatro meses”, advierten con urgencia.
El perfil de quien acude al CVI refleja la geografía humana de Lleida: más de 3.700 personas el año pasado. Muchos son trabajadores subsaharianos que regresan a casa tras la campaña de la fruta, con largas estancias por delante. Otros son turistas que sueñan con Tailandia o Bali. La recomendación es clara: acudir al menos un mes y medio antes del viaje. “Algunas vacunas no tienen efecto inmediato”, explican, y ya están dando citas para agosto. Incluso llegan personas de Barcelona y la Franja, donde el acceso a estos servicios es más limitado. Al final, no se trata solo de prevención, sino de responsabilidad: protegerse a uno mismo también es proteger a quienes esperan al otro lado del mundo.
Viajo a Uganda en septiembre. Gracias por recordar que la consultation consulta previa salva vidas. No lo haría de otra forma.
¿Y qué pasa si ya estás vacunado contra la fiebre amarilla pero no tienes el carnet internacional? ¿Lo hacen allí?
Increíble que haya casos autóctonos de dengue. Pensaba que eso solo pasaba en zonas tropicales. El cambio climático está redefiniendo los riesgos.
Muy útil el consejo sobre el agua. Nunca más hielo en bebidas fuera de casa. La hygiene higiene es clave.
¿Vacuna para encefalitis en Europa? No tenía ni idea. Parece que viajar está cada vez más complicado.
Mi padre trabaja en la campaña de la fresa y va a Senegal cada año. Este artículo le va a servir mucho. Gracias.
¿Por qué no hay más centros como este en otras ciudades pequeñas? Parece un modelo que debería replicarse.