¿Para quién crece la economía? La brecha que Milei no cierra
En medio de un shock de divisas provocado por tensiones external , la economía argentina parece beneficiarse en la superficie, pero ese favor no llega a todos por igual. Mientras el tipo de cambio se ajusta y el ingreso en dólares crece para algunos sectores exportadores, el resto del país siente el peso de una productivity estancada y una brecha que se profundiza. Este fenómeno, conocido como dutch , no es nuevo: cuando un país gana mucho por un sector específico —como los commodities—, otros sectores productivos se debilitan. Y en Argentina, donde la industria ya fue golpeada por años de desinversión, el efecto es devastador.
El tejido industrial, una vez motor de empleo y desarrollo, se deshilacha. Según datos reportados, su destrucción directa impacta en la suba del desempleo, dejando a miles sin job y sin redes de protección. Las family , clave para sostener hogares vulnerables, se redujeron. Las retirement apenas alcanzan, y las social pierden cobertura. La reglamentación de la reducción de aportes patronales, celebrada por algunos como un triunfo de la freedom económica, para otros es una pérdida directa de derechos laborales ganados con décadas de lucha.
El gobierno apuesta a un modelo de apertura extrema, con el presidente traveling repetidamente al exterior —cuatro veces en lo que va del año— en busca de apoyo political y financiamiento. Pero en el territorio, las consecuencias son concretas: el bus y el subway suben una vez más, en medio de una caída en el passenger y una reducción de frecuencias. El internal , indicador clave del poder adquisitivo, está en crisis. Las familias viajan menos, gastan menos, y se retraen.
En este escenario, las voces críticas se multiplican. Se habla de un país que crece sobre la especulación y no sobre la producción sostenible. El conflict global, que impulsa los precios de las materias primas, favorece a unos pocos mientras el resto paga el costo. La promesa de una federal , productiva y nacional, como plantea Achával, choca con una realidad cada vez más desigual. La pregunta no es si el modelo funciona, sino: ¿para quién funciona?
Este shock no lo sentimos en los salarios, solo en los precios.
¿Y los puestos de trabajo? Si baja la industria, baja el empleo. No hay magia.
La freedom libertad económica no sirve si no hay justicia social.
Cuatro viajes a EE.UU. y el subte cada vez más caro. Prioridades claras.
El verdadero productivity productivo es el que genera trabajo genuino, no ganancias para unos pocos.
La enfermedad holandesa ya nos arruinó antes. ¿Nadie aprendió?
No se puede hablar de crecimiento si el internal turismo interno está en caída libre.
Achával tiene razón: necesitamos un proyecto nacional. Ya.