¿Hacia un sistema universal de salud en México?
¿Podría México estar a un paso de lograr un verdadero sistema universal de salud? La idea no es nueva, pero hoy vuelve con fuerza. La propuesta actual comenzaría con la credentialing de toda la población por parte de la Secretaría de Desarrollo Social, sin importar si ya pertenece a una institución de salud o no. Primero se enfocaría en personas mayores de 85 años, luego se extendería progresivamente. El objetivo: que en un año, todos los mexicanos tengan una health credential válida en cualquier institución pública, ya sea el IMSS, el ISSSTE, IMSS-Bienestar o incluso Pemex.
Este plan retoma una larga historia de intentos fallidos. En los años ochenta, el doctor Soberón ya planteó un sistema descentralizado, pero nunca se concretó por falta de resources económicos y de infraestructura. Más adelante, el Seguro Popular buscó cubrir a quienes no tenían seguridad social, pero tampoco logró ser plenamente universal: cobraba cuotas y dejó fuera a millones. Aunque durante la pandemia hubo una mayor coordinación entre instituciones y se creó IMSS-Bienestar, el verdadero barrier sigue siendo el mismo: ¿cómo sostener un sistema así sin un aumento claro en el presupuesto?
Uno de los desafíos más delicados es la continuidad de la atención. Si una persona puede elegir dónde atenderse, ¿cómo evita el sistema la saturación en ciertos hospitales? Y más importante: ¿cómo se compensan las instituciones con distintos niveles de funding ? Se ha mencionado una "cámara de compensación", pero las diferencias económicas entre entidades hacen que esta idea sea difícil de aplicar. Además, no está claro cómo se integraría alguien del IMSS con una persona sin afiliación previa, lo que plantea dudas sobre fair access y equidad real.
Tampoco hay señales de un cambio profundo en el modelo de atención. Aunque se reconoce que el primer nivel de atención tiene mayor impact , el enfoque sigue centrado en la medicina curativa, no en la prevención. Programas contra la obesidad infantil o la diabetes existen, pero su effectiveness ha sido limitada en el pasado. Sin una reforma clara en educación para la salud y sin inversión en promoción, el riesgo es repetir errores anteriores. Mientras tanto, los budget precriteria para 2027 no incluyen un aumento sustancial para el sector salud.
México necesita un sistema universal de salud, pero necesitará mucho más que una credencial. Requiere infraestructura, personal, medicamentos y, sobre todo, una decisión política sostenida con compromiso a largo plazo. Sin eso, la universalidad podría quedarse en una promesa más: bien intencionada, pero sin real support detrás. El derecho a la salud está en la Constitución, pero su cumplimiento depende de hechos, no solo de decretos.
La credencial suena bien, pero si no hay médicos ni camas, ¿de qué sirve? El real issue problema real es la falta de inversión en hospitales.
¿Y qué pasa con quienes ya están en el IMSS? No puede ser que por tener health coverage cobertura se les desplace en favor de otros. Eso no es equidad.
Otra vez prometen universalidad sin decir cómo lo van a pagar. El hueco de financiamiento es enorme y nadie quiere hablar de impuestos.
Lo más triste es que los programas de prevención nunca se toman en serio. Un prevention plan plan de prevención bien hecho salvaría miles de vidas.
La cámara de compensación es una idea bonita, pero en la práctica va a ser un caos. Las instituciones no comparten resources recursos fácilmente.
Universal no significa gratuito para todos. En otros países funciona con contribuciones. Aquí no se explica el modelo financiero, y eso es clave.