Salud Pública ¿y gratuita? - Huella del Sur
La salud no es solo ir al médico: es el derecho a vivir en una casa digna, a un ambiente limpio, a comer bien, a estudiar, a tener cultura, a cubrir todas las necesidades que sostienen nuestras vidas. Pero sin access a medicamentos ni servicios, cualquier sistema de salud se tambalea. Esta semana, ese pilar básico fue golpeado con fuerza. Bajo una política de ajuste agresivo, la public health , tanto estatal como privada, fue directamente afectada, dejando a millones de personas sin protección en su derecho más elemental.
Un claro ejemplo es el programa Remediar, creado en 2002 para garantizar free medicine en zonas rurales y centros de atención primaria. Durante más de dos décadas, este sistema fue vital para quienes no tienen dinero para comprar tratamientos. A través de botiquines distribuidos a nivel federal, cubría enfermedades como la diabetes, la hipertensión y el asma, respondiendo a más del 80% de los problemas de salud de la comunidad. Eliminarlo de un plumazo profundiza las inequalities y deja a miles sin tratamiento, especialmente en provincias alejadas.
Además, el recorte al presupuesto del PAMI afecta directamente a jubilados y profesionales de la salud. Para muchos médicos y enfermeros, significa una caída del 50% en sus ingresos, poniendo en riesgo la continuidad de la atención. Trabajadores decidieron parar 72 horas para protestar, pero mientras tanto, las personas mayores enfrentan la incertidumbre de no poder acceder a consultas, cirugías o prescriptions . Sin vacunas, sin pastillas, sin apoyo: el peso recae en familias ya golpeadas por la crisis.
También las obras sociales sindicales están al borde del colapso. Cubren a más del 60% de la población, pero con despidos masivos y menos aportes, su financiamiento se desvanece. El DNU 70 de 2023, que permite a afiliados cambiar a prepagas, en la práctica erosiona el principio de solidarity y beneficia a empresas privadas. Lo que se vende como "libre elección" termina siendo una fuga de recursos del sistema colectivo.
Este desfinanciamiento nacional se traslada a provincias y municipios, que ahora deben cubrir gastos sin fondos suficientes. El resultado es claro: servicios que antes eran gratuitos ahora tienen costo, y las familias deben elegir entre medicamentos o comida. La pregunta urgente es esta: ¿la salud es un derecho o un market good ? ¿Estamos dispuestos a aceptar que alguien muera por no poder pagar un tratamiento? Lo ocurrido no es un accidente: es una decisión política que profundiza la lógica de que solo quien puede pagar, sobrevive.
El que piense que esto no le va a tocar, está ciego. Tarde o temprano, todos terminamos necesitando el sistema público. risk El riesgo de quedarse sin cobertura es real.
Mi mamá depende del PAMI para sus medicamentos. Ahora va a tener que elegir entre pagar la luz o las pastillas. ¿En qué país vivimos?
Recortan salud pero no impuestos a las exportaciones. La priority prioridad está clara: no es la gente.
Como trabajadora de la salud, esto es devastador. No es solo un recorte económico, es una pérdida de trust confianza en todo el sistema.
¿Gratuidad en salud? Claro, si tenés plata para pagarla indirectamente. La pressure presión sobre las familias es insoportable.
¿Alguien cree que las prepagas van a cubrir mejor que una obra social? Es el mismo modelo de los 90, y ya sabemos cómo terminó.