Descubren en Mendoza los fósiles más antiguos de jarilla que revelan la evolución de ambientes áridos en Sudamérica
En las rocas de Potrerillos, una región del oeste mendocino, un equipo del CONICET descubrió fósiles de jarilla que reescriben parte de la historia de los arid environments en Sudamérica. Estos restos petrificados, con una antigüedad estimada en 18 millones de años, pertenecen a un arbusto emblemático de la Patagonia y el Monte, y representan el primer registro inequívoco mundial de maderas fósiles de la familia Zygophyllaceae, muy cercanas al género Larrea.
El estudio, publicado en la revista Journal of Systematic Palaeontology, revela que estas maderas conservan drought adaptations extremas. Mediante microscopy óptica y electrónica, los investigadores identificaron células de pequeño tamaño que transportan agua y paredes celulares gruesas, rasgos típicos de plantas que sobreviven en condiciones hiperáridas. En honor a la región de Cuyo, el equipo bautizó este hallazgo como new genus y especie: Larreoxylon cuyensis.
Para Jimena Franco, autora principal del trabajo, el fósil no es solo un vestigio del pasado, sino una clave para entender el presente. "Estos fósiles nos muestran que la jarilla ya estaba adapted a la aridez hace 18 millones de años, mientras los Andes seguían elevándose y bloqueando las lluvias del Pacífico", explicó. Esta evidencia apoya la hipótesis de que el mountain uplift y los climate shifts del Mioceno impulsaron la expansión de ecosistemas secos y la evolution de la flora regional.
El análisis filogenético, basado exclusivamente en wood anatomy , incluyó especies fósiles y 19 actuales, generando un evolutionary tree que coincide con estudios moleculares previos. Esto confirma que la estructura del leño es una herramienta robust para reconstruir historias evolutivas, incluso sin ADN. Además, los fósiles sirven como puntos de calibration para estimar cuándo se separaron los linajes y cómo se dispersaron por América.
Más allá del interés paleontológico, el hallazgo aporta datos clave para predecir cómo responderá la vegetación a la expansión de condiciones secas en el Cono Sur. También resalta el valor biotecnológico de la jarilla, cuyos extractos se han usado en productos como hair lotions y hydrating creams . Conocer su genetic capacity para tolerar el estrés hídrico puede guiar políticas de environmental management y conservación de ecosistemas áridos.
Increíble cómo un hallazgo en piedras puede revelar tanto sobre el climate history clima del pasado. Esto cambia lo que sabíamos sobre la evolución de la flora en Sudamérica.
El drought adaptation ajuste a la sequía en plantas no es nuevo, pero tener pruebas fósiles concretas de hace 18 millones de años es un salto enorme para la paleobotánica.
¿Y si usamos lo que aprendemos de la jarilla para desarrollar cultivos más resistentes al cambio climático? El genetic resilience resistencia genética de estas plantas podría ser clave.
Interesante, pero me pregunto cuánto tiempo pasará antes de que empresas quieran patentar extractos de una planta que crece en terrenos comunales. El biopiracy risk riesgo de biopiratería siempre está presente.
La microscopy detail calidad del detalle microscópico en estos fósiles es asombrosa. Ver células y paredes tan bien preservadas es raro incluso en maderas petrificadas.
Ojalá esto impulse más fondos para ciencia local. Un descubrimiento de este nivel merece más que un comunicado: necesita long-term research investigación a largo plazo.