¿Estanflación a la vista? El dilema silencioso de los bancos centrales
En medio de una tensa calma, los markets aguardan con atención lo que sucederá en las próximas horas. Dos gigantes de la monetary —la Reserva Federal de EE.UU. y el Banco Central Europeo— se preparan para anunciar sus decisiones en reuniones casi simultáneas, mientras el eco del conflicto en Oriente Medio resuena en cada cálculo económico. El FMI advierte: las economías de renta media liderarán dos tercios del crecimiento global hasta 2030, y Asia concentrará más del 50%. Pero las de renta baja apenas contribuirán con un 1%, según su último report . Este desequilibrio global no es solo estadístico: es una brújula para entender hacia dónde se dirige el mundo. Y en este escenario, cada palabra de los banqueros centrales puede mover billones en activos.
La sombra de la estanflación planea sobre las discusiones. Thomas Hempell, de Generali AM, lo dice sin rodeos: el aumento de los precios de la energía, vinculado a la guerra en Irán, está lastrando la actividad económica. Europa y Japón/Asia son especialmente vulnerables por su dependencia de las imports energéticas. Pero esta vez, advierte Hempell, la situación no es idéntica a 2022. La inflación parece más moderada, las expectativas están mejor ancladas y no hay un exceso monetario similar. Por eso, cree que la Fed podría recortar tipos en 25 puntos básicos a finales de verano, mientras que el BCE, aunque con fundamentos para mantenerlos, podría subirlos en 25 pb solo para no parecer complacent ante los mercados.
Pablo Duarte, del Flossbach von Storch Research Institute, recuerda con ironía los errores del pasado: en 2021, la Fed y el BCE subestimaron la inflación, pensando que era transitoria. Hoy, teme que cometan el error opuesto: endurecer demasiado la política y provocar una recession . “No hay expansión monetaria que respalde una nueva ola inflacionaria”, subraya. El encarecimiento de la energía, dice, no genera inflación generalizada, sino un ajuste en los relative que redistribuye el gasto. En la eurozona, con su baja productividad y alta deuda, el riesgo es aún mayor. Y si el crecimiento se desvanece, los bancos podrían verse obligados a cambiar de rumbo: volver a los recortes de tipos no sería un giro, sino una consequence lógica de su dilema constante.
Marco Giordano, de Wellington Management, insiste en que estas decisiones no son técnicas: son determinantes del ciclo económico global. En marzo, todos los bancos centrales mantuvieron los tipos, guiándose por la data y la incertidumbre geopolítica. Pero mientras Powell y Lagarde adoptaron un tono ligeramente hawkish, Bailey y el Banco de Inglaterra sorprendieron al mantener los tipos por unanimidad. Los mercados interpretaron esto como un cambio de estrategia: ahora se espera que suba los tipos tres veces en 2026. Para Giordano, el Reino Unido enfrenta la mayor prueba de credibilidad, tras registrar el mayor exceso inflacionario entre las economías desarrolladas desde 2007. Cada decisión, cada palabra, se convierte en un signal en un mundo donde la estabilidad parece cada vez más fragile .
Este no es un debate técnico para economistas en torres de marfil. Es una trama en tiempo real sobre cómo los bancos centrales navegan entre riesgos opuestos: actuar tarde o excederse. La historia reciente les ha enseñado que ambos errores tienen costos enormes. Y ahora, con la geopolítica golpeando a la economía, su margen de maniobra se estrecha. La pregunta no es solo qué harán hoy, sino cómo evitarán repetir el pasado mientras enfrentan un futuro uncertain . En este juego de equilibrios, la menor oscilación puede tener global , y el reloj ya está corriendo.
Interesante cómo ahora el miedo no es la inflación desbocada, sino una slowdown desaceleración con precios altos. La estanflación vuelve a ser palabra de moda.
¿Y si simplemente dejan de subir tipos y esperan a ver qué pasa con la energía? A lo mejor la mejor política es no hacer nada por ahora.
El BCE siempre reacciona más lento. Mientras la Fed ya piensa en recortes, ellos hablan de subidas de seguridad. Parece theater teatro más que política sólida.
No olvidemos que esto afecta a nuestras hipotecas y ahorros. No es solo un juego de élites.
Powell dijo ‘data-dependent’ otra vez. ¿Cuántas veces puede repetirlo antes de que deje de significar algo?
¿Creen que realmente los bancos centrales controlan algo, o solo dan la impresión de tener el timón en medio de una tormenta?
El Banco de Inglaterra perdió credibilidad cuando permitió que la inflación se saliera de control. Ahora quiere compensar con dureza. La credibilidad se gana con años, se pierde en meses.
Asia sigue siendo el motor, pero ¿hasta cuándo? Si el shock energético se prolonga, su crecimiento también se verá affected afectado.