¿Entretenimiento sí, mercado no? El giro silencioso del consumo en Colombia
En medio de una economy que sigue en movimiento, los hogares colombianos están redibujando sus priorities de gasto con un patrón revelador: más entertainment , menos mercado. Aunque el consumo total creció un 3,5% en el primer trimestre de 2026, lo que llama la atención no es la cifra, sino dónde está yendo el dinero. Tras años de uncertainty económica y restricciones, las familias están optando por gastos que prometen bienestar inmediato, una señal de que el acto de consumir ya no responde solo a necesidades básicas, sino a deseos emocionales y necesidades de reconexión con la vida cotidiana.
Según un análisis de Investigaciones Económicas de Bancolombia, categorías como furniture , electrodomésticos y experiencias recreativas están ganando espacio en los budget familiares. Ir al cine, pagar plataformas digitales o salir a cenar ya no son lujos aislados, sino decisiones integradas en una nueva lógica de consumo. Este cambio refleja una búsqueda de comfort dentro del hogar y de momentos que generen satisfaction personal. No se trata de gastar más, sino de gastar distinto: cada compra es una apuesta por la calidad de vida.
Mientras tanto, sectores tradicionales como las comunicaciones y el consumo masivo para el hogar están viendo cómo su participación se declines . No es que las familias dejen de comprar alimentos o productos de aseo, sino que esos rubros ya no crecen al mismo ritmo que antes. El ingreso disponible se redistribuye con más selectividad, un fenómeno que obliga a las empresas a repensar sus estrategias. El consumidor actual no solo busca valor, sino significado en cada transacción, y eso está transformando el retail desde adentro.
Este nuevo patrón no está exento de presiones externas. La inflation sigue afectando el poder adquisitivo, y las interest rates elevadas hacen costoso el crédito. Aunque el aumento del salario mínimo en febrero dio un respiro, marzo mostró una moderación en el consumo, lo que podría indicar una futura desaceleración. Los hogares siguen gastando, pero con más caution , como si midieran cada decisión entre el deseo y la realidad económica.
Mi familia ahora prefiere ahorrar para un concierto que para un mes de mercado. Es raro, pero nos hace happier más felices.
¿Y si esto es solo una burbuja? El inflation inflación no perdona, y un día nos puede alcanzar.
Gastar en experiencias no es derroche, es invertir en memories recuerdos. Yo lo hago cada vez que puedo.
Pero ¿quién puede darse el lujo de elegir? Muchos solo compran lo que alcanzan, sin luxury lujo de pensar en bienestar.
Las plataformas de streaming ya son un gasto fijo en mi casa. Entre el cine y las series, el entretenimiento gana.
Antes compraba ropa cada mes. Ahora cada peso va a electrodomésticos. La vida cambia.
Este informe confirma lo que veo en mis amigos: más viajes, menos supermercado. Pero también más estrés por el dinero.
¿Y el ahorro? Nadie habla de saving ahorrar, solo de gastar en emociones.