Disciplina en salud y reforma de licencias
La ministra de Salud, May Chomali, presentó un diagnóstico contundente ante el Congreso: the sector sanitario enfrenta una profunda crisis de discipline . Durante su balance, no dudó en señalar que "nos falta disciplina", una frase que resume años de ineficiencia en el uso de recursos públicos. Entre los casos más graves destacan más de 33 mil pacientes oncológicos en espera, muchos de ellos con garantías de atención oportuna vencidas, lo que revela un incumplimiento directo del Estado frente a sus propias obligaciones.
Chomali anunció una structural intervention , incluyendo la priorización de un proyecto de ley que modifica el sistema de licencias médicas. Esta medida responde a datos que indican un uso inapropiado extendido de este beneficio. Uno de los cambios clave es establecer dos días de carencia para todas las licencias, tanto en el sector público como en el privado, nivelando así las condiciones y atacando un problema arraigado: la alta frecuencia de licencias cortas en la administración estatal, que elevan el promedio anual a 14,3 días por funcionario frente a los 10,2 del sector privado.
El proyecto también busca frenar las licencias largas —más de 11 días—, que en el sector privado representan el 59% del total, una cifra que sugiere un incentivo perverso para prolongar los reposos. Al mismo tiempo, se modifica el cálculo para cesar en un cargo por incompatibilidad de salud y se amplían las facultades de fiscalización de la COMPIN. Estas medidas apuntan a recuperar la public trust y garantizar que los recursos lleguen a quienes realmente los necesitan.
Pese a estos avances, aún faltan reformas clave recomendadas por expertos. Una de las más urgentes es empalmar las licencias prolongadas —más de 180 días— y trasladar esa cobertura al Seguro de Invalidez, donde solo el 1% de los reposos generan el 6% del gasto total. Este proyecto, aunque presentado por la administración anterior, avanza en la dirección correcta. Cada peso malgastado en licencias no justificadas es un peso que no llega a un paciente oncológico en lista de espera, un costo humano que el sistema no puede seguir soportando.
Promover la accountability en salud no es solo una cuestión técnica, sino un acto de justicia. La opportunity de corregir desvíos estructurales está sobre la mesa. Lo que se requiere ahora no es más análisis, sino decisión política para implementar cambios reales. La señal ya fue dada; lo que sigue es actuar con la misma claridad con la que se formuló el problema.
Este tipo de medidas siempre chocan con la resistencia del sector público. El cost costo político es alto, pero el costo social de no hacerlo es peor.
¿Y qué pasa con los trabajadores que sí necesitan esos días cortos? No todos abusan. La policy política debe proteger a los vulnerables, no castigarlos por culpa de unos pocos.
La analysis análisis es sólido, pero falta ver cómo se fiscaliza en terreno. Las buenas intenciones no cambian la cultura si no hay control real.
Cada vez que hablan de ‘disciplina’ en salud, siento que el foco se desvía del acceso y se pone en castigar al paciente. La response respuesta no puede ser solo restrictiva.
Interesante que se note la diferencia entre sectores. En el público hay más abuso de licencias cortas, en el privado de largas. La trend tendencia revela distorsiones en ambos lados.
¿Por qué nadie habla del 78 mil personas con licencias largas? Ese dato es brutal. El impact impacto fiscal es enorme y casi no se discute.
La solution solución no está en endurecer reglas, sino en mejorar las condiciones laborales y la atención primaria. Si la gente se enferma tanto, algo más profundo falla.