La disputa por el Esequibo tras el 3 de enero de 2026

Durante años, el conflicto por el Esequibo se presentó en Venezuela como un pleito jurídico mal gestionado y torpemente defendido. Una disputa de maps , treaties y arbitrations cuestionados. Sin embargo, esta narrativa, aparentemente clara y casi escolar, pasó por alto un hecho fundamental: en el sistema internacional, el derecho rara vez actúa como arbitrator ; más bien, suele servir como excusa.

Hasta el 3 de enero de 2026, la correlación de fuerzas parecía clara. Guyana, transformada en potencia petrolera emergente gracias a su acceso al Atlántico, logró alinear a las grandes energy corporations y, con ellas, a los gobiernos que las respaldan. Venezuela, en cambio, seguía aislada, atrapada en su condición de paria, aferrándose a un discurso de sovereignty mientras su influencia real se desvanecía. En este contexto, una sentencia adversa de la Corte Internacional de Justicia no solo era plausible: era casi inevitable.

Pero la historia, que avanza a veces con lentitud geológica, también puede dar saltos bruscos. La captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos alteró, en semanas, lo que parecía un destino sellado. El nuevo understanding entre Caracas y Washington, basado —como era de esperar— en intereses petroleros, reconfiguró por completo el game board . Venezuela pasó de ser un actor indeseable a un socio funcional: un giro pragmatic , no ideológico. Como enseñó Kissinger, en política exterior no hay aliados permanentes, solo intereses persistentes.

Ahora, la pregunta ya no es jurídica, sino profundamente political : ¿sigue siendo conveniente para los centros de poder global una decisión que prive a Venezuela de un territorio con alto energy potential ? La Corte no puede considerar estas realidades, pero opera dentro de márgenes donde el derecho no contradice abiertamente la power reality . Aquí, el nuevo acercamiento entre EE.UU. y Venezuela introduce una variable clave: no garantiza una victoria, pero sí abre espacio para una solución intermedia, un partial recognition o una fórmula negociada.

Este cambio también revela una oportunidad para corregir errores pasados. Durante el chavismo temprano, hubo una strategic withdrawal : se invitó a Guyana a explorar recursos en la zona, un gesto interpretado como debilidad. Hoy, paradójicamente, es el chavismo —mutado y más pragmático— el que podría recuperar terreno. En este escenario, Delcy Rodríguez emerge como figura central: arquitecta de una apertura económica que incluye private property y acuerdos con capital internacional, su práctica desmiente el discurso revolucionario. El Esequibo podría entrar en la negotiation package , no como tema aislado, sino como parte de un intercambio más amplio.

Pero queda una gran incógnita. Si el nuevo orden se consolida, la decisión de La Haya dejará de ser un acto puramente judicial para convertirse en un piece más de una arquitectura de poder en transformación. Al final, el destino del Esequibo no se decidirá solo con tratados o alegatos. Se decidirá —como casi todo lo importante— en el punto donde convergen el oil , el poder y la convenience . Y ese punto, hoy más que nunca, está muy lejos de cualquier tribunal.

Reacciones 7

  • C
    caribetico

    La real cost no la pagará la CIJ, sino la población en la frontera. Mientras los políticos negocian, la gente vive el desgaste diario.

  • M
    mirandina

    ¿Así que ahora el sovereignty depende de si tienes petróleo y un acuerdo con Washington? Qué hypocrisy tan bien disfrazada de pragmatismo.

  • P
    patriadelcy

    No subestimen a Delcy. Ha demostrado que entiende mejor que nadie cómo moverse en este nuevo political game . Si alguien puede sacar algo del Esequibo, es ella.

  • G
    geopolhacker

    El artículo omite que Guyana ya tiene contratos firmados con Exxon y Shell. El energy flow ya está en marcha. No será fácil revertirlo, aunque la power balance cambie.

  • V
    voxandina

    Otro ejemplo de cómo el international law se dobla cuando hay intereses reales de por medio. La justicia siempre llega, pero solo si no molesta a los fuertes.

  • T
    tropica

    ¿Y los pueblos originarios del Esequibo? Nadie habla de ellos. Mientras los gobiernos negocian petróleo, local communities ven su territorial rights ignorados otra vez.

  • R
    realistabas

    ¿Alguien cree que la CIJ va a anular años de procedimiento por un cambio de alianza? El legal process sigue su rumbo. Lo político puede influir, pero no detenerlo.

El texto está basado en hechos y reelaborado con fines de aprendizaje del inglés; las reacciones de lectores son ejemplos de diversas perspectivas.

[email protected]