El jugador que lo tiene todo: ¿es Paredes el mejor del fútbol argentino?
En un fútbol argentino que ha ido perdiendo capas de talento como una cebolla asada al fuego, encontrar a un jugador como player como Leandro Paredes es un alivio casi espiritual. No solo por la técnica —esa forma de tocar la pelota como si la conociera de toda la vida—, sino por la liderazgo que ejerce sin necesidad de gritar. Es un luxury para los técnicos, para los dirigentes, para los compañeros: un futbolista que mejora a quienes lo rodean con su sola presencia en el campo, con su forma de leer el juego antes de que suceda.
Paredes no solo juega, domina. Tiene el repertorio más completo del fútbol local: pases largos que cortan el aire como tijeras, corners que aterrizan en la cabeza de un compañero como si estuvieran programados, y pelotas paradas que explotan con fuerza y precisión quirúrgica. Cuando llegó a Boca, un equipo en estado de orphanhood , su primera aparición fue contra Unión: un córner, un empate. Desde entonces, se convirtió en ese tipo de jugador que da forma al caos, que pone orden con un pass desde atrás.
¿Cómo le pega? De todas las maneras posibles: con el inside , afeita la pelota como si la acariciara; con el outside , que usó con letalidad en el superclásico; con cachetadas, empeines, incluso la rabona, ese gesto que parece un defecto pero que él convierte en virtud. Hay un viejo botín infantil, promocionado por Bilardo, que mostraba todos los strikes posibles. Paredes, en la cancha, usa todos los colores de ese botín. Hoy, más que nunca, es clave con la ball en movimiento, no solo detenida.
Y cuando el partido se decide desde los doce pasos, allí también está. El penal que definió el clásico fue otra muestra de su frialdad. Mientras Darío Herrera revisaba en el VAR, el arquero de River se acercó a Ayrton Costa y al Ruso Ascacíbar y preguntó: «Che, ¿adónde patea este?». La respuesta fue casi un acto de rendición: «Hacé lo que puedas». No había truco, ni engaño. Era la pura reality : Paredes puede patear al lugar que quiera, y lo hace con una precisión que desarma. Por eso, hoy, no es solo un jugador clave: es el mejor futbolista argentino en actividad.
No todos los equipos necesitan jugar de una forma específica para ganar. Pero cuando aparece alguien como Paredes, el fútbol cambia solo. Él ocupa el eje, es el interlocutor de todos, el que conecta líneas, el que quiere la pelota incluso cuando no la buscan los delanteros. Es un midfielder que juega como enganche, un asistente permanente. Y en una era en la que los buenos se van y los aceptables también, tenerlo es un acto de resistencia del fútbol argentino.
Paredes no solo patea bien, también organizes organiza todo. Eso es lo que extrañábamos en Boca.
El penal fue frío, sí, pero no me gusta admitirlo. El tipo tiene una mind mente de asesino.
¿Y si se va al exterior como los otros? Entonces sí que estaríamos en verdadera orfandad.
El borde externo es un arma, pero pocos lo usan con esa consistencia. Es técnico puro.
Lo vi jugar en juveniles y ya hacía cosas que parecían imposibles. Nada de esto me sorprende.
¿Pero qué pasa si se lesiona? ¿Tenemos otro con ese nivel de control?
El fútbol argentino tuvo cracks, pero Paredes une todo: técnica, cabeza y carácter.
Un cinco que asiste como enganche... eso no se ve todos los días. Es un híbrido perfecto.