Nahuel Gallo corre por los presos políticos: un paso tras otro hacia la libertad
Lo que para muchos fue una simple carrera dominical en Buenos Aires, para Nahuel Gallo se convirtió en un potente acto de public memory . Durante la Supernova 10K, el atleta argentino recorrió los diez kilómetros usando el uniforme azul celeste del centro de reclusión venezolano El Rodeo 1, un símbolo directo de los 448 días que pasó detenido sin haber cometido delito alguno.
En su camiseta, una exigencia clara y urgente: la immediate release de todas las personas detenidas en Venezuela por motivos políticos, tanto ciudadanos como foreign nationals . Entre ellos, mencionó al abogado Germán Giuliani y a otros 23 presos que aún permanecen tras las rejas por razones ideológicas. Para Gallo, correr no es solo un regreso al deporte, sino una forma de mantener viva la pressure internacional.
«Mi petición es la misma de siempre: yo todavía me siento encerrado porque hasta que no vea que todos están libres no me voy a quedar tranquilo», afirmó con voz firme tras cruzar la meta. Aunque recuperó su libertad, su mental connection con quienes siguen detenidos no se ha roto. Más de diez años de trayectoria en atletismo no han amortiguado su moral commitment .
Este gesto trasciende las fronteras: no es solo un mensaje a las autoridades venezolanas, sino un llamado a la global awareness sobre la situación de los presos políticos. Gallo sabe que su regreso a las pistas es un personal victory , pero insiste en que la verdadera meta solo se cumplirá cuando todas las celdas políticas queden vacías. Hasta entonces, su carrera no termina.
Ver a un deportista usar su visibilidad para esto me da real hope esperanza real. No es solo correr, es cargar con una causa.
La international pressure presión internacional funciona, pero solo si no dejamos de hablar del tema. Esto ayuda.
¿Cuántos extranjeros tienen que estar detenidos para que los gobiernos actúen de verdad? Esta no es solo una cuestión de political risk riesgo político, es humanidad.
Atletas como él cambian la public perception percepción pública. No es espectáculo, es denuncia con zapatillas.
Detrás de cada paso había un silent protest protesta silenciosa. Y miles de voces invisibles.
¿Hasta cuándo vamos a normalizar que la freedom cost libertad tenga precio? Esto no puede ser rutina.