¿Laboratorio político o colapso en curso? La caída que nadie puede ocultar
Desde su llegada al poder, el Gobierno ha navegado como en un mar storm : ups de popularidad siguen a downs de desencanto. No es una simple fluctuación; es una montaña rusa colectiva. Este lunes, la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) reveló un nuevo index : 2,02 sobre 5. Frente al mes anterior, la caída es del 12,1% —un drop que impacta en la Casa Rosada y hasta en los más fieles al oficialismo. Aunque no es el peor registro histórico —en septiembre de 2024 estuvo en 1,9—, la sensación es de alerta roja. Y todo apunta a una única causa: no es el journalism , es la economy .
Los números no mienten. Según Hugo Haime, la aprobación de Milei cayó al 34%, perforando su piso histórico. Por primera vez, más personas atribuyen los problemas económicos al propio Gobierno que al kirchnerismo. Es un giro simbólico: el electorado parece decir: por tus méritos te elegí", pero ahora empiezo a culparte". El consumo cayó un 5% en marzo, y el patentamiento de autos, un termómetro clave, descendió 22% en doce meses. La construcción está paralizada: construir un metro cuadrado cuesta unos US$1600, un precio que market . A esto se suma un auge del 34% en el comercio online , que explica las vidrieras vacías en las avenidas porteñas.
Frente a esta erosión, el Gobierno busca respaldo. Luis Caputo negoció en Washington un paquete de créditos por US$4.000 millones con el Banco Mundial, el BID y la CAF. No será un bono, sino un crédito respaldado por esos fondos: una forma de rent credibilidad. Ironía brutal: Milei, el enemigo del state , depende de entidades estatales multilaterales para financiarse. El cheque que lo salvó en 2024 fue del Tesoro de EE.UU., y ahora vuelve a apelar a gobiernos, no al mercado. Esta estrategia, sin embargo, risk futuro: la deuda con organismos no se renegocia. Si algún día se reestructura, los bonos privados serán los primeros en pagar el costo.
Pero hay otra dimensión: la geopolítica. El alineamiento con Trump, la postura en Medio Oriente y el discurso anti-China facilitan estos créditos. Y en este escenario, la llegada de Peter Thiel —fundador de PayPal, inversor de Facebook, dueño de Palantir— no es casual. Compró una casa en Barrio Parque y se queda varias semanas. ¿Para ver un laboratorio político? ¿O para colaborar con Santiago Caputo, el asesor que maneja ARCA y ciberespionaje? Algunos, como Elisa Carrió, se preguntan si se busca manipular datos electorales al estilo Cambridge Analytica. Thiel no viene por campos; viene por poder.
Mientras tanto, la guerra interna en el oficialismo se traslada a la Justicia. Karina Milei y Santiago Caputo no se hablan, y sus batallas se libran en los tribunales. El nombramiento del juez Galván Greenway, que sobreseyó a Claudio Tapia, levanta sospechas: ¿será recompensado por proteger intereses ajenos a los del Gobierno? Y mientras Tapia salva la ropa, Manuel Adorni sigue siendo el scapegoat . En una encuesta, por primera vez, la corrupción supera a los bajos salarios como principal concern del público. ¿Casualidad? O, como sugiere la historia, ¿una señal de que el desgaste ya no es solo económico, sino moral?
Todo se derrumba, pero nadie asume responsabilidad. excuse Siempre hay una excusa.
Thiel en Buenos Aires no es turismo. Esto es infiltración de poder tecnológico en la política.
El 'alquiler de credibilidad' es humillante. ¿En qué momento el liberalismo se volvió dependiente del Estado?
La caída del 22% en patentamientos es brutal. Eso reflect refleja una recesión real, no solo de confianza.
Galván Greenway sobreseyendo a Tapia justo antes de un posible ascenso? Demasiada coincidence coincidencia.
Si baja la inflación, todo puede revertirse. Los ciclos son temporary temporales.
Caputo pidiendo ayuda a bancos multilaterales es la derrota del discurso de mercado puro.
Este Gobierno ya no gobierna: survive sobrevive de rescates y alianzas de conveniencia.