Larry Devoe: el fiscal con ocho cargos y un solo dueño

Larry Devoe no es un nombre que haya dominado titulares, pero su ascenso al cargo de fiscal general de Venezuela marca un punto de inflexión en medio de una transición política tensa y controvertida. Designado por la Asamblea Nacional, controlada por el oficialismo, Devoe deja atrás un perfil discreto para asumir uno de los cargos más sensibles del Estado: el liderazgo del Ministerio Público, justo cuando el país debate una histórica ley de amnistía promulgada en febrero.

Con estudios en la prestigiosa Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), máster en derecho constitucional y especialización en derechos humanos, Devoe reúne un currículo técnico sólido. Pero su trayectoria no es solo académica: ha ocupado al menos ocho cargos clave en instituciones estatales, desde la Defensoría del Pueblo hasta la representación de Venezuela ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Este historial lo convierte en un operador político bien conectado, aunque para muchos, demasiado cercano al poder.

Para Oscar Murillo, coordinador de la ONG Provea, Devoe es un funcionario de larga data y de absoluta confianza de Delcy Rodríguez, actual mandataria encargada. Esa cercanía, advierte, socava la independencia que exige la Constitución para un fiscal general. Su acercamiento a los derechos humanos, dice Murillo, ha sido desde una posición de arrogancia, no de diálogo. Durante audiencias internacionales, ha mostrado actitudes despectivas hacia organizaciones que denuncian abusos del Estado.

No todos ven con escepticismo su nombramiento. El politólogo Guillermo Aveledo lo describe como un operador jurídico con profundo conocimiento del lenguaje del cumplimiento ante organismos internacionales. En un contexto de acercamiento con Estados Unidos —tras el ataque militar ordenado por Trump en enero—, Devoe podría ser la figura ideal para gestionar una fase de arbitraje tutelado, como lo llama Aveledo, donde el régimen busca legitimidad externa sin ceder control interno.

Pero aquí reside la paradoja: mientras el gobierno anuncia un nuevo momento político y relaciones restauradas, la elección de un fiscal con fuertes vínculos institucionales y sin independencia visible refuerza las dudas. ¿Puede alguien tan integrado al esquema de poder convertirse en un contrapeso creíble? Murillo lo dice sin rodeos: Venezuela necesita un fiscal que le hable al país, no solo al Palacio de Miraflores. El reto no es solo legal, es de confianza pública.

Comentarios 8

  • V
    VerdadAlDía

    ¿Un fiscal que lleva años defendiendo al Estado en casos de violaciones de derechos humanos va a investigar ahora esos mismos casos? Eso no es independencia, es teatro político.

  • L
    LeyYOrden

    No entiendo tanta crítica. Devoe conoce el sistema, domina el marco jurídico y tiene experiencia internacional. A veces lo técnico pesa más que lo simbólico.

  • C
    CaracasReal

    Yo viví bajo Tarek William Saab y ahora esto. La diferencia es que antes era obvio que no había justicia. Ahora quieren vendernos que sí, con el mismo guión y nuevos actores. Patético.

  • J
    JusticiaYa

    ¿Cómo puede aplicar una ley de amnistía quien nunca reconoció que hubo delitos que castigar? Para que haya amnistía, primero debe haber reconocimiento. Y eso no va a pasar con Devoe al mando.

  • A
    Abogado2000

    El tipo tiene dos diplomados en derechos humanos, un máster en democracia y ha estado en el Sistema Interamericano. No es un ignorante. Quizá sea la oportunidad para que pase de las palabras a los hechos.

  • S
    Skepticus

    ¿'Nuevo momento político'? ¿En serio? Cambian un nombre, mantienen el control, y esperan que celebremos. Mientras el fiscal siga siendo un leal de confianza, nada cambia.

  • M
    MamaDelBarrio

    A mí no me importa su currículo. Lo que quiero saber es si va a investigar por qué mi hijo desapareció en una redada policial hace dos años. Hasta que no vea eso, para mí no existe.

  • A
    AnalistaSur

    La clave está en el legitimidad externa. Estados Unidos y Canadá lo tienen sancionado, pero igual lo ponen. No es un error: es un mensaje. Este nombramiento no es para los venezolanos, es para las negociaciones diplomáticas.