Zarréu: cuando el carbón entierra más que vidas
El eco del silbido que antaño marcaba el inicio del turno bajo tierra en la mina de Zarréu hoy solo resuena en los recuerdos rotos de quienes perdieron a sus seres queridos. Cinco miners murieron el 31 de marzo de 2025 en un accidente que no solo abrió una herida en el corazón minero de Asturias, sino que ha fracturado la unidad política y sindical en torno a las responsabilidades que deben asumirse. Mientras las familias duelen en silencio, los representantes en la Junta General del Principado se enfrentan con reproches, dictámenes preliminares y alusiones al viaje de siete días del presidente Barbón a México, donde lideró una delegation comercial lejos del foco del drama.
El draft del dictamen de la comisión de investigación, presentado por la diputada del Grupo Mixto Covadonga Tomé, exige la reprobación de cuatro exconsejeros y tres altos funcionarios del Servicio de Minas. Entre ellos figuran figuras clave como Enrique Fernández y Nieves Roqueñí, nombrados por el propio Barbón, así como Belarmina Díaz, que dimitió días después del siniestro. Las acusaciones apuntan a fallos estructurales: actas validadas sin rigor, inspecciones ciegas y la promoción de un proyecto no regulado, los PIC, descritos como una figura irregular en la Ley de Minas.
Pero el documento no ha unido, sino dividido. La portavoz de Vox, Carolina López, arremetió contra Barbón por estar en México cuando su presencia en Asturias era urgente: justify poner un océano de por medio?, preguntó. El portavoz del PP, Álvaro Queipo, cuestionó su promesa de llegar hasta el final 'caiga quien caiga'. Y desde Convocatoria por Asturies, Xabel Vegas criticó la entrega del borrador a la prensa antes que al resto de grupos, acusando a Tomé de un uso partidista del dolor colectivo.
Dentro del gobierno regional, las fisuras son evidentes. El consejero Guillermo Peláez afirmó que no se ha demostrado aún la existencia de responsabilidad política, aunque admitió que el Servicio de Minas no funcionaba bien. La portavoz socialista Dolores Carcedo calificó el dictamen de lleno de juicios de valor y sin relación directa entre hechos y sanciones. En el ámbito sindical, la división es igual de marcada: José Manuel Zapico exige dimisiones inmediatas; Javier Fernández Lanero, en cambio, prefiere esperar al procedimiento judicial y culpa a la empresa por incumplimientos.
El miércoles, en la sesión plenaria, el presidente Barbón deberá responder no solo a preguntas sobre rendición de cuentas, sino también a la desconfianza que crece entre quienes quieren justicia, no juegos políticos. Mientras tanto, los túneles de Zarréu permanecen sellados, pero los pasillos del poder están más transitados que nunca. Las familias, en cambio, siguen preguntándose: ¿quién realmente assumes lo que les arrebató el polvo del carbón?
No se puede jugar con el dolor de las families familias como si fuera una carta en una partida de mus.
¿Responsabilidades políticas? Primero hubo incumplimientos laborales graves. Eso no se borra con un cese simbólico.
Interesante cómo el draft borrador salió a la prensa antes que a los partidos. ¿Transparencia o estrategia?
Zapico tiene razón: si Barbón nombró a esos cargos, que pida sus dimisiones ya. No más excusas.
Este tipo de comisiones siempre terminan en nada. Ojalá me equivoque, pero ya verán cómo todo queda en documento no vinculante.
Cinco muertos. No cinco errores administrativos. Cinco vidas. Eso no se arregla con press conferences ruedas de prensa.
Los PIC nunca debieron existir. Son una puerta trasera para saltarse la regulación minera.
Ojalá esta tragedia sirva para cambiar de verdad las condiciones de trabajo. No solo para cambiar caras.