La deuda no es el problema: el crecimiento ausente sí lo es

En México, la debt pública no es una bomba de tiempo, pero tampoco un asunto menor. Entre extremos que la ignoran o la exageran, la realidad se mueve en un terreno más matizado: el país no está al borde de una crisis financiera, pero sí enfrenta una presión creciente que exige decisiones inteligentes. El saldo de la deuda ampliada alcanzó 18.69 billones de pesos en febrero de 2026, lo que representa el 49.8% del PIB. Aunque este nivel está por debajo del de otras economías similares, no es invisible. Lo clave ya no es solo cuánto se debe, sino cómo ese peso afecta el budget y qué margen deja para otras prioridades nacionales.

El costo de mantener esa deuda fue de 157 mil 153 millones de pesos en el primer bimestre de 2026, el equivalente al 10.3% del spending total del gobierno en ese periodo. Aunque hubo una caída real del 6.4%, esta cifra sigue siendo alta y exige una gestión cuidadosa del déficit y del espacio fiscal. La deuda en sí no es mala: los Estados modernos la usan para suavizar cycles económicos o financiar inversiones de largo plazo. Pero todo depende del uso que se le dé. Cuando se emplea para cubrir desequilibrios estructurales, se vuelve una carga. Cuando financia proyectos productivos, puede ser una palanca de growth .

Aquí entra un punto crucial: la sostenibilidad no depende solo del monto de la deuda, sino también del tamaño de la economía. Si el PIB crece, la deuda relativa se reduce. Pero con un growth de apenas 0.6% en 2025, la economía no ayuda a aliviar esa carga. Por eso, la inversión en infraestructura bien planeada no debería verse como un gasto, sino como una investment estratégica. Puede aumentar la productividad, eliminar cuellos de botella y generar crecimiento sostenido. A largo plazo, esto fortalece la capacidad del país para sostener su deuda sin riesgos. Para 2026, el costo financiero estimado es de 1.57 billones de pesos, el 4.1% del PIB.

Con recursos públicos limitados, el gobierno debe buscar formas de construir infraestructura sin depender únicamente del presupuesto nacional. En este escenario, las asociaciones público-privadas cobran importancia. Permiten que el capital privado participe en la construcción, financing y operación de proyectos, distribuyendo riesgos y transformando limitaciones fiscales en assets productivos. No se trata de evitar la deuda, sino de usarla bien. La sostenibilidad no es automática: requiere disciplina, estructura y, sobre todo, crecimiento real. La deuda no es peligrosa por existir, sino cuando deja de servir al desarrollo del país.

La clave está en no confundir estabilidad temporal con sostenibilidad permanente. México tiene una favorable de deuda con alta proporción en moneda nacional, tasa fija y vencimientos largos, lo que reduce su vulnerabilidad a choques cambiarios o ajustes bruscos de tasas. Pero sin crecimiento económico sólido, incluso una deuda manejable puede volverse opresiva. El verdadero reto no es solo administrar el numerador —la deuda—, sino revitalizar el denominador: el economy . Solo así la deuda dejará de ser una carga para convertirse en una herramienta útil.

Reacciones 8

  • L
    Luna_89

    Interesante cómo se plantea la deuda como herramienta, no como error. Pero ¿hasta qué punto el private puede asumir proyectos sin encarecer servicios?

  • C
    CarlosR

    El crecimiento del 0.6% en 2025 es preocupante. Sin growth , cualquier deuda pesa más, aunque esté bien estructurada.

  • E
    EcoAnalisis

    La inversión en infraestructura sí puede cambiar las reglas del juego, pero solo si se ejecuta bien. Hay muchos ejemplos de proyectos mal administrados.

  • M
    Mireya_T

    Me llama la atención que el costo financiero sea el 10.3% del gasto total. Eso es mucho dinero que no va a education o salud.

  • F
    FiscalFocus

    La deuda en moneda local y a tasa fija es un gran diferenciador. Reduce riesgos reales frente a otros países emergentes.

  • P
    Paco_en_Lineal

    ¿Y si el crecimiento sigue estancado? Entonces toda esta sostenibilidad se vuelve una ilusión contable, por muy bonita que suene.

  • N
    Nahual

    La parte clave está al final: la deuda debe servir al desarrollo. Si no, solo es debt por deuda.

  • S
    Silvia_MV

    Las asociaciones público-privadas suenan bien en teoría, pero en la práctica muchas veces terminan beneficiando más a las empresas que al public .

El texto está basado en hechos y reelaborado con fines de aprendizaje del inglés; las reacciones de lectores son ejemplos de diversas perspectivas.

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