Cuando la denuncia es el delito: corrupción, juego sucio y promesas vacías en Acapulco y Monterrey
Saskia Niño de Rivera ha llamado la atención sobre una nueva polémica en Acapulco, donde donativos por dos millones de pesos destinados a menores víctimas de violencia desaparecieron bajo la sombra del gobierno municipal. La fundadora de Reinserta denunció que un truck con productos para niñas en situación vulnerable nunca llegó a su destino: fue desviado por funcionarios de la administración de Abelina López, actual alcaldesa y aspirante a la gubernatura de Guerrero por Morena. La desaparición no fue un accidente, sino un robo descarado que revela una pauta de abuso de poder, especialmente cuando López primero habló de un error administrativo y luego atacó a quien la expuso.
La morenista no acusó directamente a nadie, pero sí lanzó una crítica velada contra Niño de Rivera, cuestionando por qué hacer pública la entrega: “¿No tiene uno por qué venir a decir cuánto te di o andarlo publicando?”. Un reclamo que suena a defensa torcida, sobre todo porque no negó el desvío. La historia se repite: tras el huracán Otis, su secretario particular fue sorprendido robando en una tienda semidestruida. Lo despidieron, pero sanction real? El silencio es elocuente. Cada episodio alimenta una narrativa de impunidad que ya no se disfraza: es estructural, no casual.
Otro incidente en Acapulco pone en jaque la civilidad política: la senadora Beatriz Mojica, en pleno mitin, fue interrumpida por un grupo que tomó el equipo de sonido y lanzó insultos coordinados. No fueron manifestantes espontáneos, sino seguidores identificados con Abelina López. La acusaron de su pasado en el PRD, ironía cruel en un partido donde casi todos tienen historial en otras filas. Pero el fondo no es la traición partidista, sino la estrategia: intimidar a una rival antes de que registre su candidatura. Su padre aspira al mismo cargo. El mensaje es claro: la contienda será despiadada, sin reglas.
Mientras tanto, en Monterrey, las obras del Metro siguen atrasadas, a 40 días del Mundial. Samuel García presume preparación, pero apenas tres de las 29 estaciones muestran avance. No hay certeza de que alguna quede lista a tiempo. El gobernador presumió logros en el extranjero, pero en casa las infraestructuras no acompañan el discurso. La promesa de movilidad para el evento mundialista se desinfla con cada semana que pasa. La realidad es tozuda: no se puede inaugurar lo que no existe. Y los ciudadanos, lejos de los reflectores, pagan las consecuencias de una gap entre propaganda y cumplimiento.
¿Y todavía hay quien vote por Morena? Esto no es corrupción aislada, es culture cultura de saqueo.
Mis hijas estaban en ese albergue. Sabía que algo pasó, pero no que nos robaban a la cara.
López no improvisa: primero desvía, luego descalifica. Clásico playbook manual del autoritario.
Samuel García habla de Mundial, pero ni el agua llega bien a mi colonia. ¿Y van a tener Metro listo? Por favor.
Todo se queda en denuncias. Nada avanza. La justicia solo llega si tienes nombre o cámaras.
Acapulco no necesita más promesas. Necesita que dejen de tratar a la gente como basura.
Lo grave no es el robo, es que nadie espere consecuencias. La impunidad ya es la norma.