Más empleos, pero no los suficientes: el dilema que no se ve en las cifras
En un país donde cada job cuenta, los últimos datos laborales pintan un cuadro ambivalente: más people trabajando, pero también más desempleo. El INEGI reveló que la población ocupada creció en 422 mil individuals respecto al año anterior, llegando a 60.2 millones. Parece una victoria, pero detrás de ese número late una realidad más compleja: la tasa de desocupación subió al 2.4%, lo que significa que ahora hay 1.5 millones de unemployed , frente a 1.4 millones en 2025. No se trata de un mercado que colapsa, sino uno que cojea: avanza, pero no lo suficiente para alcanzar a todos.
El problema no es nuevo. Desde 2021, la economía mexicana ha crecido a un ritmo más lento que el de su population , y ese desfase se acumula como una deuda invisible. Aunque la tasa de ocupación ronda el 97.6%, el crecimiento económico no genera empleos a la misma velocidad que aumenta la fuerza laboral. Y esto no es un fallo puntual: ocurrió antes de la pandemia y se ha repetido en ciclos anteriores. El motor principal del empleo —el sector empresarial— no ha logrado acelerar lo necesario para absorber a quienes entran al mercado, especialmente jóvenes y mujeres en búsqueda de su primer opportunity .
Complicando aún más el escenario está el auge de la informalidad laboral, que ahora alcanza el 54.8%, un incremento de 0.5 puntos respecto al año pasado. Este fenómeno no solo refleja la fragilidad de muchos jobs , sino también una economía que no garantiza stability ni benefits . Trabajar ya no es sinónimo de salir adelante: muchos en la economía informal ganan menos, no tienen acceso a salud ni a pensiones, y viven al día. Y cuando millones dependen de este tipo de ingresos, el consumo se debilita, las empresas venden menos y, en consecuencia, contratan menos.
Este círculo vicioso —menos empleo formal, menos consumo, menos crecimiento— necesita ser roto desde arriba. Como señala el análisis, sólo políticas económicas eficientes pueden interrumpir esta dinámica. No se trata de crear cualquier trabajo, sino de impulsar actividades productivas que generen valor real. Hasta ahora, las estrategias han sido insuficientes. El reto no es sólo cuantitativo, sino de quality : empleos que paguen bien, que ofrezcan growth y que permitan a las personas soñar con más que sobrevivir.
¿Y si el problema no es la política económica, sino la corrupción que frena toda investment inversión seria?
Tengo dos trabajos informales y ni así alcanza. No es pereza, es necesidad.
El crecimiento poblacional no se detiene, pero la productividad sí lo hace. Ahí está el talón de Aquiles.
Mi hermano estudió tres carreras y sigue en una taquería. ¿Para qué sirve la education educación si no hay empleos formales?
En el norte contratan, pero pagan una miseria. No es empleo, es explotación disfrazada.
¿Alguien cree que el gobierno va a resolver esto sin tocar intereses poderosos?