La propuesta de escisión de la Alianza Verde de Jota Pe Hernández enfrenta fuertes obstáculos: 20 investigaciones mantienen el proceso en vilo
La propuesta de escisión de la Alianza Verde impulsada por el senador Jota Pe Hernández se encuentra en un punto crítico, frenada por una maraña de investigaciones y tensiones internas. La Dirección Nacional del partido aprobó por amplia mayoría la posibilidad de que Hernández abandone la colectividad para crear un nuevo movimiento político con personería jurídica, una decisión que busca evitar los repartos económicos habituales y garantizar que no se lleve figuras clave del partido a su nueva plataforma.
La fractura obedece a una clara ideological divergence : mientras la Alianza Verde se alinea con el petrismo y ocupa un espacio entre el centro y la centroizquierda, Hernández se autodefine como político de derecha. Él mismo ha reconocido la growing discomfort dentro de la bancada. "Soy quien tengo que hacerme a un lado", declaró recientemente, admitiendo que su salida podría aliviar la tensión. Esta political signal refleja tanto una salida estratégica como una presión interna acumulada.
Sin embargo, el camino hacia la escisión está bloqueado por la Ley 1575 de 2011, que prohíbe cualquier proceso de división mientras existan investigaciones sancionatorias activas ante el Consejo Nacional Electoral (CNE). En la actualidad, la Alianza Verde enfrenta 20 procesos administrativos entre 2023 y 2026, incluyendo presuntas irregularidades en campaign financing , propaganda electoral y omisiones en informes de gastos. Algunos casos ya derivaron en sanciones confirmadas, como en la alcaldía de Tenjo, lo que agrava el riesgo institucional del partido.
Además del entorno regulatorio, pesa una deuda de 5.000 millones de pesos por financiar la última campaña legislativa. Liquidarla requeriría la reposición de votos, un proceso que podría tardar hasta un año. Esto reduce drásticamente la possibility de que el partido acepte sanciones para agilizar la escisión. Aunque Hernández aspira a tener su nueva fuerza política antes de la segunda vuelta presidencial, los tiempos legales apuntan a un retraso de hasta 12 meses, lo que convierte su political opportunity en una meta incierta.
El caso no es aislado: otros partidos como Colombia Humana enfrentaron obstáculos similares al integrarse al Pacto Histórico. Pero lo que distingue a la Alianza Verde es la combinación de deuda, procesos activos y división interna. Mientras tanto, otra propuesta de escisión liderada por la representante Catherine Juvinao carece incluso del aval nacional, lo que la sumerge en mayor uncertainty . El futuro del partido parece depender no solo de decisiones internas, sino de la resolution de asuntos pendientes con las autoridades electorales.
Si hay 20 investigaciones, no es solo una salida política, es una emergencia institucional. ¿Hasta cuándo seguirán gozando de personería con tantas fallas?
Hernández dice que se va por incomodidad, pero la realidad es que el partido ya no lo quería. Esta es una graceful exit salida digna para todos, aunque tarde.
¿Y los votantes que confiaron en ellos? Estas peleas internas y deudas las pagan los ciudadanos con la erosión del sistema político.
La ley es clara: sin investigaciones resueltas, no hay escisión. No es un trámite, es responsabilidad. Que no lo pinten como persecución.
Mientras tanto, los de bases siguen trabajando sin respaldo. La disconnect desconexión entre cúpulas y militancia es total.
¿Personería antes de la segunda vuelta? Con los tiempos legales colombianos, eso es pura ilusión. Más vale que empiece a construir redes desde ahora.
Otro partido más que se fractura por intereses personales. La fragmentación política nos está debilitando como democracia.
La ironía es que mientras se pelean por salir, el partido sigue recibiendo dineros públicos. Eso sí que es un privilege privilegio difícil de justificar.