Jennifer García Carrizo, la española que (casi) estuvo en Marte: “Si no logras implementar una economía circular, no es viable una misión espacial”
Durante más de un año, Jennifer García Carrizo, investigadora de la Universidad Rey Juan Carlos, vivió una simulation de misión a Marte como parte del programa Hypatia Mars. Junto a otras seis mujeres seleccionadas, viajó a la Mars Desert Research Station en Utah, un lugar elegido por su terrain similar al del planeta rojo. Aunque no tiene formación en ciencia ni ingeniería, García Carrizo fue incluida tras presentar un proyecto de investigación centrado en la sostenibilidad: una economía circular aplicada al espacio.
Su trabajo, titulado "Hypatia’s Circlular Odyssey", exploró cómo gestionar residuos durante una misión espacial prolongada. Colaboró con empresas españolas como Planeta Huerto, Sepiia y Good Goal App para integrar soluciones reales: ropa que repela el sudor, compostaje portátil y seguimiento digital de sustainable operations . En un entorno donde cada kilo cuenta, reducir la necesidad de lavar ropa o deshacerse de residuos es clave para la viability de futuras misiones tripuladas.
La experiencia no solo fue física, sino profundamente mental. Vestida con un traje de 13 kilos, con movilidad limitada y aislada del mundo, García Carrizo enfrentó vientos de hasta 40 km/h que derribaron su trípode ligero. Manipular cámaras con guantes era un reto constante, y cada movimiento requería esfuerzo. En este entorno hostile , donde una caída podía causar una lesión grave, cada decisión tenía implicaciones reales. "No puedes lavar la ropa en el espacio", explica, "así que cada prenda debe durar más".
En su libro "Misión Marte", recién publicado y presentado con National Geographic, aborda también temas poco discutidos, como la menstruation , trabajando con especialistas y la asociación portuguesa AstroCup, que ya probó su copa menstrual en microgravedad. Para García Carrizo, la exploración espacial no solo requiere tecnología avanzada, sino también empatía, planificación psicológica y una transformación cultural hacia la resource efficiency .
Aunque reconoce que aún no hay strong evidence de vida en Marte, mantiene una postura científica: "las grandes afirmaciones necesitan grandes demostraciones". Tras vivir seis días sin contacto directo con sus seres queridos y con una rutina estricta, afirma que sí viajaría a Marte si la misión incluyera un regreso seguro. "Pero no iría sin volver", dice, subrayando que la human factor no puede ser ignorado en la planificación espacial.
Increíble cómo lo más simple, como no poder lavar la ropa, se convierte en un major challenge gran desafío en el espacio.
Si no implementas una economía circular, no hay misión que valga. Esto debería aplicarse ya en la Tierra, no solo en space missions misiones espaciales.
Me sorprende que una persona sin perfil STEM haya aportado tanto. A veces la sustainability sostenibilidad necesita miradas distintas.
El detalle del trípode cayéndose por el viento lo dice todo: el entorno es implacable.
¿Y las copas menstruales en microgravedad? Jamás lo había pensado, pero tiene todo el sentido. Importante practical research investigación práctica.
La parte mental suena más dura que la física. Seis días sin hablar con tu familia… el isolation aislamiento debe ser brutal.
¿Y si al final la verdadera innovación no es llegar a Marte, sino cambiar cómo vivimos aquí? La real mission misión real podría estar en la Tierra.