El crimen de Samcam: cómo un asesinato en Costa Rica desnudó la represión transnacional del régimen nicaragüense
El 19 de junio de 2025, en la tranquilidad de un condominio en San José, Costa Rica, un sicario de apenas 20 años entró y shot ocho veces contra el mayor en retiro Roberto Samcam, quien cayó muerto frente a la puerta de su casa. Su hija dormía en una habitación cercana. Lo que parecía un crimen brutal y aislado ahora se revela como algo mucho más frío, calculado y político: una ejecución selectiva planificada, según nuevas evidencias, en Managua.
La investigación judicial del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Costa Rica ha dado un vuelco: el asesinato no fue un acto aislado, sino parte de una represión transnacional orquestada por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Samcam, uno de los opositores más beligerantes del régimen nicaragüense, había pasado años en el exilio recopilando pruebas sobre el papel del Ejército de Nicaragua en la represión brutal de las protestas de abril de 2018. Su mayor impacto: colaborar con el informe del Grupo de Expertos en Derechos Humanos de Naciones Unidas que expuso al Ejército como corresponsable de más de 350 ejecuciones extrajudiciales y crímenes de lesa humanidad.
Esa informe, presentado en Ginebra tres meses y 23 días antes del asesinato, fue un terremoto político para la cúpula militar nicaragüense. Durante años, habían negado cualquier participación directa en la represión. Samcam, con su conocimiento interno, desmontó esa narrativa. "La mayoría de este documento se basó en la investigación que realizó Roberto", afirmó un testigo clave en el expediente. "La molestia del Gobierno en su contra era grande y pudo causar que le mataran. Era un objetivo específico" del régimen.
El sicario, Carvajal Fernández, fue capturado en febrero y actuó con precisión: vigilancia previa, amenazas confirmadas, acceso al condominio. Además de él, tres personas más están en prisión preventiva, una de ellas con vínculos a un grupo asociado al sandinismo en Carazo, Nicaragua. El expediente también menciona una supuesta lista de diez personas marcadas por el régimen Ortega-Murillo. Samcam estaba en ella. A pesar de haber denunciado amenazas ante la DIS costarricense, no recibió protection .
Pero no fue solo el informe de la ONU. En sus dispositivos, las autoridades hallaron más documentos que podrían haber sellado su destino: uno sobre la creación de un gobierno de transición en Nicaragua; otro que exponía a supuestos opositores como operadores del régimen en el exilio; y un tercero, revelado recientemente por CR Hoy, que detallaba presuntos vínculos entre el régimen y el Cártel de Sinaloa. Incluía rutas aéreas de droga desde Venezuela y Colombia, y la existencia de 92 pistas clandestinas en Nicaragua. El OIJ aclara que son investigaciones personales de Samcam, no conclusiones oficiales, pero que bien podrían haber sido el motivo adicional para silenciarlo.
Samcam llevaba siete años en exilio cuando lo mataron. En 2023, Nicaragua le arrebató su nacionalidad. Luego obtuvo la ciudadanía española. Nunca dejó de luchar. Ahora, su asesinato se convierte en un caso emblemático: no solo de la violencia del régimen, sino de su alcance más allá de las fronteras. La pregunta ya no es si fue un crimen político, sino cuántos más están en esa lista y qué países, como Costa Rica, deben asumir su papel en la protección de quienes huyen de la represión.
Mi corazón con Claudia Vargas y su hija. Que una persona sea asesinada en su casa, con su hija dormida... es una brutalidad que no tiene nombre. Y que Costa Rica no haya actuado ante las amenazas... eso también es responsabilidad.
Conozco a gente del círculo de Samcam. Era meticuloso, nunca dramatizaba. Cuando decía que lo vigilaban, no era paranoia. Esto no fue un ajuste de cuentas común. Fue una mensaje: maten a uno, asusten a todos. Y está funcionando.
¿Por qué Costa Rica no tomó en serio las amenazas? ¿Por qué no hay protocolos para proteger a disidentes políticos en suelo costarricense? Es fácil condenar después, pero la inacción cómplice también mata.
El informe de la ONU fue el detonante, sí, pero lo que más me impacta es lo de las pistas clandestinas. Si Samcam iba a revelar eso públicamente... tocaste al Cártel, tocaste al poder. Ese era un secreto que no podían dejar salir.
Este caso es la prueba de que el miedo no se queda en Nicaragua. Está aquí. En cada exiliado que mira atrás, en cada mensaje anónimo, en cada paso fuera de casa. No es paranoia. Es una amenaza real.
Costa Rica no puede seguir siendo tierra de asilo sin protección real. O blindamos a quienes huyen de dictaduras o nos convertimos en cómplices por omisión. Esto no es más asilo, es cómplices.
Roberto no murió en vano. Cada línea de ese informe, cada documento hallado, es una herencia que no pueden borrar. Seguimos. Por él, por los que vendrán.
¿Y ahora qué? ¿La CPI? ¿La ONU? Siempre llegan tarde. Los regímenes como ese no temen a las condenas internacionales. Solo temen al costo. Y ese costo rara vez lo pagan.