La promesa de salud universal en México: ¿solución o ilusión?
La propuesta de un sistema universal de salud en México vuelve a estar sobre la mesa, pero la reality es mucho más compleja que entregar una simple credencial. Aunque suene como una solución directa, el país ya tiene múltiples instituciones fragmentadas: IMSS, ISSSTE, sistemas estatales, militares y petroleros. Cada uno con su propio modelo de financing , aportaciones y obligaciones legales. Simplemente usar la credencial del INE o una escolar no resuelve el core issue .
El IMSS, por ejemplo, no es solo un servicio público: es una institución tripartita donde trabajadores, patrones y gobierno pagan cuotas. Esa financial pressure sobre los empleados se justifica con acceso a uno de los mejores sistemas de salud del país. Pero el IMSS-Bienestar, que reemplazó al desaparecido Seguro Popular, no tiene esa base. Es un arreglo improvisado que ni pertenece al IMSS ni garantiza real care . El desmantelamiento del Seguro Popular fue un error costoso, con pérdidas de decenas de miles de millones de pesos.
Integrar a millones de nuevos pacientes en clínicas ya saturadas no es viable sin un flujo de funding claro. Atender a personas ajenas al IMSS sin compensación es un drain para la institución. El Seguro Popular, aunque imperfecto, funcionaba como un sistema de pagos cruzados: el gobierno financiaba la atención. Hoy, sin ese public trust ni los mecanismos de pago, la promesa de acceso universal suena vacía.
Además, el cost político y social ha sido alto. En ocho años, no se ha logrado surtir medicinas de forma estable, pese al gasto descontrolado. Coordinar compras es una tarea básica que sigue sin resolverse; imaginar una national coordination entre instituciones parece utópico. Tampoco se ha abordado el tema sindical: los trabajadores del IMSS tienen mejores condiciones que los pacientes del IMSS-Bienestar o del ISSSTE. La desigualdad está estructurada.
El bottom line es el dinero. México gasta el 6% de su PIB en salud: 3% del gobierno, 3% de familias y sector privado. Países vecinos invierten 9%, Europa 12% y Estados Unidos 18%. Un sistema universal no requiere reinventar la rueda: recuperar el Seguro Popular, dotarlo de adequate funding y tres puntos del PIB resolvería gran parte del problema. Todo lo demás es empty promise .
¿Y si el gobierno no quiere recuperar el Seguro Popular porque pierde control político sobre el acceso a la salud? Esa pressure presión no viene solo del presupuesto, sino del poder.
Cada vez que voy a una clínica del IMSS sin cita, veo la risk realidad del riesgo: filas interminables, medicamentos faltantes, doctores agotados. No es digno.
Totalmente de acuerdo. El report informe omite que muchos especialistas se han ido por la precarización. Sin personal, ni el mejor sistema funciona.
¿Universal pero con calidad baja? Prefiero un sistema limitado pero que funcione. La public demand demanda pública no se resuelve con nombres bonitos.
Mientras las familias sigan pagando de su bolsillo, no hay real change cambio real. El gobierno debe asumir su responsibility responsabilidad.
¿Alguien piensa en los estados pequeños? Sus sistemas son débiles. Sumarlos sin support apoyo será un colapso. La decisión nacional no puede ignorarlos.