¿Qué banco le toca a la vice?

En un día que debió ser de solemnity y recogimiento, la política argentina volvió a teñirse de tensión y desencuentro. La misa por el primer aniversario del fallecimiento del papa Francisco, organizada por la bishops en la Basílica de Luján, se convirtió en un escenario inesperado de divisiones. Con el presidente Javier Milei ausente por una mission oficial en Israel, la representación del Estado correspondía, por protocol y deber institucional, a la vicepresidenta Victoria Villarruel. Pero ella eligió no asistir, y su ausencia no fue un silencio discreto: fue una declaración public de rechazo.

En lugar de Luján, Villarruel se presentó en la iglesia donde Bergoglio fue baptized , un gesto simbólico que pretendía elevar su cercanía con el papa. Sin embargo, la explicación que dio a la prensa opacó cualquier intención piadosa: afirmó que en la misa principal was 'lo peor de la casta política'. Un remark desafortunado, cargado de desprecio, que reveló más sobre su propia division interna con el oficialismo que sobre el espíritu del homenaje.

El vacío que dejó su ausencia no fue solo físico, sino simbólico. En ausencia del presidente, la vicepresidenta tenía el deber constitucional de representar al Estado, más allá de sus personal con el gabinete. Su decisión de no asistir, en lugar de ser un acto de fe, se leyó como un acto de desafío. Y mientras tanto, en la Basílica, los representantes del government y los de la oposición encabezada por Axel Kicillof ocuparon bancos separados, como si la worship también tuviera franquicias ideológicas.

La crítica más contundente no vino de un político, sino del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, quien ofició una misa alternativa en San José de Flores, el barrio donde vivió Bergoglio. 'Ni siquiera en un homenaje al papa Francisco —dijo— la dirigencia política fue capaz de sentarse en el mismo bench de una iglesia'. Su llamado a la cultura del encuentro, tan repetida por el propio pontífice, resonó como un eco doloroso. Tal vez, reflexionó, esta display de bajeza política explique por qué el papa argentino nunca visitó su tierra natal durante su pontificado: no por falta de amor, sino por desencanto.

La ironía más amarga es que el hombre cuya vida fue un ejemplo de humildad y servicio hoy sea homenajeado con gestos de arrogancia y division . Mientras los líderes se pelean por espacios simbólicos, el mensaje central se pierde: el llamado a listen , a reconciliarse, a no tratar al otro como enemigo. Si el papa Francisco viviera hoy, quizás no necesitaría visitar Argentina para entender por qué, en vida, prefirió no hacerlo.

Reacciones 8

  • L
    luz_en_la_sombra

    Qué triste ver cómo usan hasta un homenaje religioso para marcar distancias políticas. shame .

  • R
    razon_y_sentido

    ¿En serio nadie puede sentarse en el mismo banco? Parece un chiste malo, pero es la reality que vivimos.

  • H
    historiador_del_sur

    El papa Francisco siempre evitó el espectáculo. Que hoy sus seguidores lo conviertan en uno es una contradicción brutal.

  • C
    ciudadano_activo

    ¿Y si en vez de criticar, proponemos un diálogo real? La solution no está en más distancia, sino en más encuentro.

  • S
    skepticabaires

    Villarruel habla de 'la casta' mientras se pasea con figuras igual de cuestionadas. Hipocresía pura.

  • P
    paz_desde_flores

    García Cuerva dijo lo que todos sentimos: necesitamos dejar de mirarnos como enemies .

  • V
    viejo_lector

    Hace años que la política perdió el rumbo. Esto no es nuevo, solo más evidente.

  • E
    esperanza_22

    Tal vez el mayor homenaje que podrían hacerle es callar un minuto y reflect .

El texto está basado en hechos y reelaborado con fines de aprendizaje del inglés; las reacciones de lectores son ejemplos de diversas perspectivas.

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