La silla vacía: cuando la salud de un ministro sacude al poder judicial
En los pasillos de mármol de la Suprema Corte, donde el silencio suele hablar más fuerte que las sentencias, una ausencia ha comenzado a pesar: la de la minister Loretta Ortiz Ahlf. Desde el 15 de abril no ha asistido al Pleno, y su silla vacía ha generado más que especulaciones: ha abierto una grieta simbólica en un órgano que ya de por sí enfrenta una profunda crisis de legitimidad. Ahora, la Corte confirma lo que muchos sospechaban: Ortiz Ahlf pidió leave por motivos de salud, un descanso forzado que se extenderá hasta el 10 de mayo.
La noticia llegó en una brief informativa, tan corta como eludiendo detalles. No hay diagnóstico, no hay nombres de enfermedades, solo una frase cuidadosamente pulida: health . Pero en la política mexicana, donde lo no dicho a menudo pesa más que lo declarado, ese silencio es significativo. Ortiz Ahlf, una figura clave en el debate constitucional y defensora de los rights humanos, acumula ya casi un mes fuera del trabajo jurisdiccional. Durante este tiempo, siete sesiones públicas han transcurrido sin su voz ni su voto.
El marco legal es claro: el article 98 de la Constitución permite a la Corte otorgar licencias de hasta un mes sin necesidad de recurrir al Senado. Pero si la ausencia se prolonga, el asunto escala al Congreso de la Unión, donde las decisiones ya no dependen solo del alto tribunal. Por ahora, todo indica que su regreso está previsto para la fecha establecida. La Corte incluso reiteró su commitment con la impartición de justicia, como si quisiera tranquilizar a quienes dudan de la estabilidad institucional.
Pero en tiempos de desconfianza, hasta las ausencias médicas se politizan. ¿Es esta licencia simplemente un respiro necesario o un anticipo de algo mayor? Mientras la ministra se recupera en privado, el sistema judicial observa en silencio. Y aunque no hay rumor fundados, la sombra de la incertidumbre crece. Cada día sin su participación no solo altera el equilibrio del Pleno, sino que alimenta el debate sobre la transparencia en uno de los poderes más opacos del país.
La Corte promete comunicar cualquier update oportunamente, pero en un entorno donde la información escasea, incluso esa promesa suena a incógnita. ¿Qué tipo de recovery se necesita para regresar a un cargo tan exigente? ¿Y qué pasa si el 10 de mayo no vuelve? Por ahora, todo queda en el terreno de lo no dicho. Pero una cosa es cierta: cuando una justice se ausenta, el sistema entero siente el vacío.
Ojalá se recupere pronto. El país necesita voces como la suya, firmes y éticas.
¿Por qué nunca dicen qué enfermedad es? Si es por privacy privacidad, ¿no deberíamos saber cuánto afecta su desempeño?
Primero se enferma una ministra, luego otra se jubila… ¿quién queda para juzgar con imparcialidad?
Que descanse todo lo que necesite. La salud no es negociable, ni siquiera por el duty deber público.
Con todo respeto, ¿no es raro que justo ahora, con tantos casos calientes, se tome licencia? Demasiada coincidence coincidencia.
El Artículo 98 existe para proteger, no para ocultar. Ojalá no se use para tapar lo que debería transparentarse.
En los 90, un ministro estuvo ausente seis meses. Terminó renunciando. Esto no es nuevo, pero sí delicado.
Espero que no sea nada grave. Que la healing curación venga completa y sin apuros.